Noticias

Catarsis

Por Flor Rabiosa

Anoche te vi reír,

sonreír aliviada,

recuperar la alegría.

Abrazar tu niñez.

Anoche te vi llorar,

Mientras temblabas del dolor

y mordías tus labios para no gritar

y me agarrabas fuerte la mano.

En esta larga noche,

Te pedí que me miraras a los ojos y confiaras,

Que te dejaras cuidar,

como hace mucho no te cuidaban,

y lo hiciste apenas conociéndonos a nosotrxs.

Anoche te vi crecer,

y te vi ser nuevamente

la niña que no te querían dejar ser.

Te vi reclamar tu derecho,

y por eso nos jugamos.

Anoche vi el miedo en tus ojos,

te vi rezar apoyada en mi hombro

en una noche que parecía que no acaba nunca,

Y no nos dejaba ni cerrar los ojos.

Pero hoy, hoy finalmente,

Te vi dormir plácidamente,

Y me fui con las lágrimas, las risas,

los apretones de mano, el grito ahogado,

que me aguante para sostenerte/sostenernos.

Partí a la mañana,

con la certeza de que este día

también me vio crecer a mí, a nosotrxs,

nos dejó abortar el patriarcado y la indiferencia,

la bronca y la injusticia,

y gestamos juntas sororidad

para seguir la lucha por nuestros derechos,

para poder parir nuevos feminismos…

1 de mayo de 2014- Buenos Aires

marcha5

Salir del closet del aborto (o lo que implica ser abortera)

Por Flor Rabiosa

Poca gente en mi familia sabía que yo soy parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, mucho menos que además soy socorrista. Con mis viejos ni hablaba sobre aborto, de hecho mi hermana ha sacado el tema mucho más a discusión que yo.

De a poco fueron entendiendo el planteo de la legalización del aborto. Mi mamá estaba en contra, mi viejo también, y así podemos seguir la cadena familiar, probablemente por el simple hecho que además soy de una familia tradicional y católica, del conurbano. Acerca de mi militancia, excepto mis viejos, mis hermanas, y mis algunos de mis primos, nadie más sabía; no tenían mucha idea de que las feministas de la familia (dícese mi hermana y yo) peleamos por el derecho al aborto. Claro, es políticamente correcto hablar de violencia de género, de trata de mujeres, pero cuando decís aborto, la cosa empieza a cambiar, y de eso no se habla.

Los días que acompañé el caso de la niña de 13 años de Moreno, a quien le negaron un aborto no punible, fueron días intensos, por un lado por todo lo que significa acompañar, y por otro, porque implicó mucha exposición para mí. El lunes temprano, que hablé por radio, mi abuelo estaba escuchando, y enseguida los llamó a mis viejos. Prendieron la radio, y la tele, por la insistencia de mi abuelo buscando si salía por algún otro medio. El mismo que, días después, me dice: “El problema es que esto es un negocio para algunos, y nos les interesa lo que les pasa a las mujeres. Pero vos seguí adelante”.

No quedó ahí. Más tarde, me había visto la mitad de la familia, que se iba comunicando conmigo para pasar los saludos. Días después, me llama mi otra abuela, y me dijo “no te llamé antes porque sabía que estabas ocupada. Te vimos. Estamos orgullosos de vos, porque es una lucha que viene de hace mucho tiempo. No digo más nada porque me emociono”.

Para mí, esto es salir del closet del aborto. Es mostrar que hago, quien soy, sin tapujos, y poder compartirlo. Es poner el cuerpo, y también las palabras.

La historia no terminó ahí. En mi trabajo, algunos saben que soy feminista, aunque pasa desapercibido. Esas semanas, mi teléfono no paraba de sonar, tenía mil reuniones, y una cara que me delataba. Hasta que mi jefa me dice: “estás mal vos, algo te pasa”. Y le conté. Fue lo mejor que pude haber hecho! Me ayudó con mi trabajo, y encontré mucha solidaridad entre mis compañeros. También para estudiar: tanto mis compañeras como mis profesoras me ayudaron desde su lugar.

Esto también fue salir del closet del aborto. Fue nombrar públicamente a las definiciones y prácticas feministas, fue abrir mi vida política a mi vida privada.

No sé cuanta gente pueda comprender de la misma forma lo que me pasó estos días. Ni varias de mis compañeras de militancia más cercanas, ni la persona con la que estaba saliendo, que son feministas y saben que soy socorrista, lo han podido entender. Ni mi familia, ni mis compañerxs de trabajo y de la facultad, ni mi profesora, saben que yo estuve ayudando tan de cerca a esta niña, pero a su manera me acompañaron, así como muchas compañeras desde diferentes partes del país. Con todo esto, algo cambió, en mí, y en mi relación con ellxs.

Mi mamá, la que estaba en contra del aborto, la que decía que si era legal iban a abortar todas, la que nunca habló de anticoncepción conmigo de chica, la que esquivaba el tema, la que no entendía a qué íbamos al encuentro de mujeres, escribió el otro día: “Hace 26 años comenzamos a transitar el camino de la maternidad/paternidad, aprendimos a alimentarlas, a acunarlas, a curarlas, a hablarles, a escucharlas, pero fundamentalmente aprendimos y seguimos aprendiendo a mirar el mundo desde otra perspectiva y eso es lo que nos fortalece para aceptar lo que eligen y deciden.” Y hoy mamá compartió, por primera vez, en su facebook una actividad que hacemos con la Mesa del Oeste.

Para mí, esto también es ser abortera.

Estos relatos forman parte de la sección “Socorristas en red- Relatos de feministas que abortamos”, un emprendimiento conjunto de Comunicación para la Igualdad y Socorristas en Red para poner en palabras las prácticas del acompañamiento del aborto y el aborto mismo. Dicen las socorristas: Elegimos escribir, elegimos compartir esas escrituras a modo de gesto político, para hacer que las palabras sigan diciendo algo, para seguir aportando pensamientos y acciones que nos hagan más inteligibles y visibles las prácticas de abortar, para saber más y mejor acerca de cuál es la ley que instalan las mujeres cuando abortan… para insistir e insistir…”

Publicado en Comunicar Igualdad.

3 Comentarios

  1. Gracias ! Me siento mucho mas tranquila hoy hasta pense en dañarme la verdad no estoy preparada para tener un bebe y ni economicamente ni menos mental
    Gracias hoy las llamare y les hare caso tienen mi apollo
    Cada mujer deve estar educada
    Tener a disposicion mas informacion
    Apollo medico y confidencial
    Y sobretodo tomar la mejor decicion

  2. En circunstancias como esas, la mujer se siente realmente sola. Yo estoy en esa circunstancia. Jamás pensé que me iba a pasar. Pero pasó, y estoy sola. Queres hacer las cosas bien, por derecha (como dirían), pero los profesionales te cierran las puertas, meten miedo. En ellos, como profesional de la salud, no ves su real preocupación por lo que estás transitando. No te preguntan como pasó, cual es tu realidad, en que contexto emocional estás. No te explica que cosas podes hacer, a quienes podes recurrir y hasta cuando tenes tiempo. Simplemente de su parte recibís un rotundo NO. Es el momento en donde empezás a escuchar la lejanía de los sonidos, caminas y sentís que no estas ahí, se te oscureció el día y morís en la noche. Empezas a buscar contactos, gente que conoce a otra gente. Ellos te ayudan, te facilitan información. Pero entraste a un universo que no conces, y tenes miedo, mucho miedo de meter la pata. Pero sabes bien lo que queres. Hasta que aparecen ustedes, o alguna de ustedes, te llaman o las llamas, se te vuelve el alma al cuerpo, “no estoy tan sola”, ayudame por favor, y respiras. Y volves a tener la esperenza de que el día sea día otra vez. Y te nacen desesperadamente la ganas y la necesidad de ser parte de ellas.

    Gracias por su entrega. Las quiero.

  3. A veces tengo recaídas, y los recuerdos caen en mi cabeza rondando y sin dejar q se borre, no se si borrar es la palabra perdonar, personarme, sanar, recordar sin dolor. Mas de una quizás entienda este texto sin sentido para mas de uno. La decisión fue la correcta, si estuve sin ese sostén en mi mano en ese momento tan difícil de pasar, que hubiera sido si la decisión hubiera sido otra. Solo los mensajes de mi socorrista era mi compañía, ella me calmo en cada momento, igual la experiencia fue difícil, y dejo muchas marcas ya que los tiempos en mi caso m jugaron en contra, ya no eran semanas eran meses, y la imagen de aquella noche en el baño me demostró q eran mas tiempo q el que debería pasar, el problema fue que hasta llegar a ustedes las semanas corrieron y los meses también, hasta q logre que alguien viajara a buscarme la caja mas días pasaron. Es difícil escribir con tantas lagrimas en los ojos, se que después de ya medio año, y con mas tranquilidad solo quiera enconarme con esta chica y decirle gracias, MUCHAS GRACIAS, me gustaría poder ayudar, me gustaria ser parte de esta red, para que nadie mas pase por lo que pase yo, la necesidad de ayudar como me ayudaron me invade en el cuerpo, ojala se pueda.

    solo me queda decir gracias por su entrega, por su compañía, su contención

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*