Por Elena Egea.-
El 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres sirvió de impulso para volver a reunirse lo antes posible. Pamela Sanhueza viajaba en el transporte que gestionó la Colectiva Feminista La Revuelta con otras 60 mujeres. Regresaban desde Corrientes con toda la adrenalina cuando entre risas, cantos y reflexiones surgió una pregunta: “¿Por qué Neuquén, si es una provincia tan combativa, no tiene su propio encuentro provincial? ¿Por qué no empezar a construirlo?”.
La chispa contagió al resto de las integrantes que de inmediato comenzaron a “cranear” la iniciativa. Primero había que elegir dónde hacerlo. “Las chicas de Plottier propusieron Plottier, las chicas de Neuquén, Neuquén y así cada una propuso y fundamentó por qué tenía que ser en su lugar”, relató Pamela.
Ella ya sabía que pronto se iría a vivir a Aluminé y postuló esa localidad. Para definirlo utilizaron los aplausos como barómetro, la clásica metodología que se utiliza para elegir la sede de los Encuentros. “Se decidió que sea acá porque creemos que estos espacios también tienen que llegar al interior para generar participación y organización desde los territorios», señaló Pamela.
Pamela es docente y hace tan solo unos meses atrás vivía en Senillosa. Allí conoció a Ruth Zurbriggen y se acercó a La Revuelta. «Ella siempre estuvo cuando la necesité», agradeció a la referente feminista. Juntas empezaron “a tejer redes” e iniciaron un proceso que llevó a Pamela a involucrarse activamente con la colectiva.
En busca de nuevos rumbos y experiencias se adentró en la cordillera neuquina. Desde su ventana escucha el susurro del río Aluminé, ve “montañas y más montañas”. Huele la vegetación que rodea al lugar y contempla las enormes araucarias. Si se pone a explorar un poco más puede llegar hasta Ruca Choroy y Ñorquinco, un entorno “muy lindo”. Pamela invitó a conocer la zona este 10, 11 y 12 de abril en el Encuentro de Mujeres y Disidencias de Neuquén, bajo la consigna: «Territorios en resistencia, soberanía en cada paso».
Como docente de Nivel Inicial pidió traslado hasta Aluminé, donde comenzó a trabajar este año. Si bien se mudó por una oportunidad laboral, también se trató de una elección muy personal. “Creo que es mi lugar”, comentó Pamela. Además, le abrió una nueva veta para el activismo feminista. “Acá decidimos empezar a organizar”, afirmó. A sus 33 años, se siente contenta con el cambio, una satisfacción que atribuyó a la posibilidad de hacer una diferencia desde su nuevo hogar.
El paisaje cambió, pero las problemáticas se mantienen. La calma aparente de Aluminé, con sus postales de ensueño, oculta una trama compleja. “Las realidades son otras y en muy poco tiempo vimos que la violencia es más amplia”, analizó Pamela. Para ella, el machismo en el interior de la provincia conserva una estructura sólida, amparada por el aislamiento geográfico y el silencio.
Ante ese panorama, la organización del encuentro dejó de ser un proyecto de regreso en un colectivo y se transformó en una tarea concreta. Junto con Flavia Rebolledo, médica cercana a La Revuelta, emprendieron el desafío con cierta cautela. “¿A dónde nos metimos?”, se preguntaron, aunque pronto desarmaron esa inquietud para pasar a la acción.
Implicaba abrir un espacio nuevo en una localidad pequeña sin muchas organizaciones feministas previas. Después de meditarlo, decidieron lanzar una convocatoria abierta para “sumar manos”. La comisión organizadora del Primer Encuentro de Mujeres y Disidencias de Neuquén quedó integrada por doce mujeres, en su mayoría vecinas de Aluminé. “Acá no hay muchas agrupaciones, sino gente autoconvocada que desea participar”, remarcó. La docente lo consideró como un plus, ya que se nutre de las voces y experiencias de quienes viven allí todos los días.
Por eso, la participación de las comunidades mapuche de la zona era fundamental. “Hemos hecho el trabajo de ir comunidad por comunidad, casa por casa”, contó Pamela. Muchas confirmaron su llegada desde parajes como Ruca Choroy, Ñorquinco y otros puntos de la región. La organización además gestionó el transporte. “Ahora estamos con el traslado, que cada comunidad tenga su combi para que el día del encuentro las puedan acercar hasta Aluminé”, detalló.
El programa del encuentro se pensó para concentrar la fuerza colectiva en una jornada central. El viernes se reservó para la llegada de las viajeras y la recepción. El sábado se definió como el corazón del evento. A las nueve de la mañana será el acto de apertura.
Desde las diez hasta la una se prevén los talleres, un espacio horizontal abierto para intercambiar ideas entre pares. “Los talleres son autogestivos, no se dictan”, aclaró Pamela. Por la tarde, cada grupo armará sus conclusiones y a las cinco se fijó una lectura común en plenario.
Esa etapa incluirá, además, la elección de la próxima sede. La comisión animó a las organizaciones y grupos de otras localidades a que lleven propuestas y argumentos. “Necesitamos que esto se siga sosteniendo en el tiempo, que Neuquén tenga su propio encuentro y que se instale”, enfatizó Sanhueza.
La jornada seguirá con una marcha prevista para las seis y media, que recorrerá las calles del pueblo, uno de los momentos más emotivos de los encuentros plurinacionales y que esperan replicar en la cordillera neuquina, con las montañas y araucarias de fondo. Después, se organizó un cierre con actividades culturales, ferias y música. “A partir de las ocho empieza la jarana”, celebró Pamela.
La dimensión material del encuentro ocupó buena parte de las preocupaciones. Aluminé ofreció un Salón de Actividades Físicas (SAF) para recibir a quienes necesiten alojamiento gratuito. Solo deben llevar abrigo y lo necesario para dormir. Para quienes cuentan con otros recursos, algunos alojamientos turísticos ofrecen descuentos especiales.
La docente indicó que la inscripción previa, a través del formulario al que se accede en las redes del encuentro (@encuentro.provincial.nqn), es fundamental para la organización, ya que es una herramienta para calcular plazas, colchones, transporte y entre otros factores.
La comisión definió un aporte solidario para solventar los costos aunque no es excluyente. “Queremos invitar a que todas se acerquen, que se hagan presentes, que sigamos tejiendo redes, sosteniéndonos, abrazándonos, escuchándonos”, subrayó.
Pamela reflexionó sobre algunas de las problemáticas para analizar en el Primer Encuentro de Mujeres y Disidencias de Neuquén. Desde su mirada como maestra de Nivel Inicial, vio con preocupación el aumento de la violencia hacia mujeres, infancias y adolescencias. “No sé si es cultural o qué, pero esta violencia no se puede seguir tolerando”, advirtió y resaltó: “en las mismas comunidades hay mucho machismo, en el mismo pueblo. Es una realidad preocupante”.
La coyuntura política nacional también se cuela en la agenda. Pamela cuestionó el “abandono tremendo” por parte del Estado y alarmó sobre el crecimiento de la violencia vicaria. La definió como una forma extrema de castigo hacia las mujeres a través de las hijas y los hijos.
En ese escenario, imaginó rondas donde las participantes puedan poner en común estrategias de cuidado, experiencias, formas alternativas de acompañamiento y salidas colectivas frente a un contexto hostil. Esos debates se plasmarán en un documento que luego se llevará al Encuentro Plurinacional de Córdoba.
La docente remarcó que es importante debatir las particularidades de Neuquén, “una provincia muy atravesada por el extractivismo de Vaca Muerta”, con sus desigualdades y su gran dispersión geográfica, donde “las situaciones de violencia o vulnerabilidad se viven con más aislamiento”.
“Creemos que Neuquén necesita su propio espacio de encuentro, pensado desde sus realidades, desde sus territorios y desde las voces de quienes la habitamos”, sostuvo. El encuentro buscará recuperar las luchas que el movimiento feminista ya instaló en la agenda pública como el aborto legal, seguro y gratuito y el legado de Ni Una Menos. Frente a un clima de retrocesos y discursos reaccionarios, el desafío pasará por reafirmar esas victorias, discutir nuevas demandas y fortalecer redes. Sobre ese entramado de dolores y resistencias se levantará el Primer Encuentro de Mujeres y Disidencias de Neuquén, entre montañas, ríos y el murmullo de voces que no aceptan el silencio como destino.
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