Una conversación con Luci Cavallero (socióloga, integrante de NiUnaMenos y de Movida Ciudad) y Clarisa Gambera (Secretaria Nacional de Género y Diversidad de ATE y de la conducción de la CTA Autónoma de CABA), sobre la apuesta a seguir defendiendo las asambleas que se sostuvieron durante todos estos años, un lugar donde se juntan memorias históricas y se teje un cuerpo colectivo.
Por Laura Rosso
El lema es “sostener la asamblea”, una asamblea transversal que está a disposición de los movimientos sociales, populares, transfeministas. Una articulación que -como señala Luci Cavallero- permite “un diálogo fluido entre muchas organizaciones que a priori no se encuentran y que se sostuvo con el gran trabajo del feminismo transversal”.
-¿Cómo juegan en esa transversalidad política las luchas piqueteras, sindicales, transfeministas, migrantes, campesinas?
Luci: Esa transversalidad política conseguida en estos años -que incluye a las migrantes, a las trabajadoras del hogar, a las trabajadoras de la economía popular, a las piqueteras, a las estudiantes, a las docentes, a las jubiladas- es muy importante en este contexto en el que se está discutiendo la ley de destrucción laboral -llamada con un eufemismo por el gobierno “de modernización”- porque es una reforma laboral que afecta a toda la clase trabajadora, a las condiciones de vida de la clase trabajadora en su conjunto, y justamente lo que hace es invertir el proceso que estábamos haciendo, que era poner primero en la agenda a las que no tienen derechos o hacen trabajos no reconocidos, labores no consideradas como trabajo, para que a partir de que ellas consigan derechos se beneficien todas.
-Este gobierno no hace más que despojar derechos.
Luci: Lo que está haciendo este gobierno es una política fascista de división de la clase obrera, donde lo que se hace es derramar informalidad, precarización, avanzar sobre la vida, sobre la posibilidad de organizar la jornada de toda la clase trabajadora. Entonces la transversalidad política y los pliegues de las luchas que habitan nuestro movimiento transfeminista son los que nos permiten tener una mirada transversal y entender cómo afecta esta reforma a toda la clase trabajadora en su conjunto.
Clarisa Gambera, trabajadora de niñez y docente, suma: “Frente a una economía estancada lo que crece es el trabajo desprotegido, las jornadas extenuantes. Quienes nos llevamos la peor parte somos las personas más precarizadas: mujeres y diversidades. Pluriempleo, sobrecarga de tareas de cuidado (porque no alcanzan los ingresos para pagar por cuidado), menos servicios públicos. El agotamiento en los cuerpos hace que se profundice la crisis de salud mental y todo este cuadro hace insostenible la vida cotidiana.
-¿Cómo caracterizás esta avanzada sobre derechos conquistados?
Clarisa: Una reforma que normaliza la precarización laboral y nos empobrece quitándole el futuro a los pibes y, en la misma semana, ofrecer más sistema penal para ellos después de desfinanciar todos estos meses el sistema de protección integral de derechos para pibes en todo el país y de desarmar las políticas públicas de cuidado. Eso es perverso. Y también está la reforma de ley de glaciares para levantar todas las barreras al extractivismo. Unir las luchas es darnos cuenta de que el ciclo de reformas regresivo es un proyecto integral para cambiar la Argentina.
-Sostener y entrenar la asamblea es el lema que se imprime en el cuerpo colectivo, ¿qué puntos se disparan con miras al paro general del lunes 9 de marzo?
Luci: El paro internacional de este año, antirracista, antifascista, antiimperialista, está signado por el debate de la reforma laboral, que atraviesa la discusión de todas las asambleas, pero es importante entender que el gobierno está intentando hacer una triple reforma que incluye la baja de punibilidad de les adolescentes y la reforma de la ley de glaciares. Nosotres, desde los transfeminismos, pensamos que hay que pensar estas tres reformas como parte del mismo plan criminal, meter presos y presas a les hijes de la clase trabajadora que está siendo atacada criminalmente con un plan de ajuste, recortes en educación, en ciencia, en abordaje de los consumos problemáticos, desregulación de la economía que hace que crezcan las economías ilegales. Es un proyecto que está articulado y esa relación entre las tres reformas lo muestra muy claramente. Vamos a un paro internacional en medio de la discusión donde el Poder Legislativo se ha transformado en un espacio de negociación, de prebendas y de muchas traiciones. Entonces la fuerza que podamos conseguir en las calles es fundamental para seguir discutiendo entre todes no solamente a qué nos oponemos sino cómo es la vida en común que queremos construir y qué vamos a seguir construyendo antes, durante y después de este gobierno.
-¿Qué ofrece el espacio de la asamblea?
Clarisa: La asamblea vuelve a ofrecer un espacio común, trama lo que se fragmenta, permite una escucha colectiva y elaborar respuestas colectivas. Y sostenerse, porque estamos rotas de sostener el campo de batalla en el que se convirtió la Argentina. La asamblea compone en sus voces un diagnóstico ineludible: estamos en la zona de descarte de este sistema que está en una etapa feroz. Nosotras las trabajadoras formales del Estado, las compañeras de sectores privados de la industria que se desmantela, quienes hablan desde la salud, desde la educación, las compañeras del sector de la economía popular que gestaron experiencias de trabajo y organización cuando no quedaba nada… La lista es larga. El movimiento feminista, transfeminista es una enorme y diversa red de espacios de resistencia, de creación de proyectos vitales, de imaginación de vidas posibles extendido por toda la Argentina. Y en este sentido es un aporte político indispensable porque ante la fragmentación que nos trajo hasta acá nos propusimos siempre la unidad, una unidad por abajo que nos sostiene con conversaciones y vínculos transversales, plurales.
-Es un tiempo de lucha y la apuesta es por la calle. Encontrarnos y movilizarnos es el rumbo que no puede decaer a pesar de los amedrentamientos bestiales que vivimos -Pablo Grillo casi pierde la vida- por la represión brutal y sistemática que desata Patricia Bullrich, ¿qué reflexiones tienen en torno a este mapa?
Luci: Nosotres pensamos que gran parte del proyecto histórico de este gobierno es destruir y quebrar la organización popular y para eso hay muchos métodos. Uno tiene que ver con el intento de inocular impotencia, castigar las movilizaciones con medidas contrarias a las que se estaban pidiendo, reprimir, desmoralizar, destruir dirigentes en términos de fake news y demás. Para todo eso la represión es muy importante, por lo tanto, creemos que los transfeminismos nos han enseñado a militar desde el cuidado, sin subjetividades heroicas, pero también nos han hecho discutir que la violencia viene siempre desde arriba y que lo que hacemos cuando nos organizamos para defender derechos es autodefensa. Entonces, si bien hay que asumir que puede haber miedo y sensación de amedrentamiento, creemos también que es importante decir todo el tiempo y recordar que la idea de este gobierno es quebrarnos subjetivamente para que no sigamos luchando.
Clarisa: En este contexto, el movimiento feminista tras ataques permanentes y en un contexto tan adverso está debilitado, sin embargo tiene una vitalidad que no tienen otros espacios. La reforma laboral pone en jaque el tiempo y el salario, pretende desarmar lo colectivo para dejarnos en una pulseada imposible y en soledad frente a los patrones. El plan es desmantelar la Argentina de manera terminal. Agotarnos, reprimirnos, cambiarnos la forma de vivir pero también acotar lo que podemos imaginar y desear.
El viernes 20/2 a las 17 nos encontramos en la segunda Asamblea Trabajadora rumbo al 8M en ATE Nacional, Av. Belgrano 2527, Caba.
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