Por Mónica Reynoso.-
Por el absurdo, un video inglés teatraliza el interrogatorio que en la vida real deben afrontar las víctimas de abuso sexual. El efecto es impactante. En lo que parece una dependencia policial, dos mujeres interrogan a un hombre de traje y corbata que ha sido asaltado. Le preguntan cómo estaba vestido, si hizo algo para provocar el asalto, si su aspecto no da como “provocativamente adinerado”, si gritó, si no envió “señales confusas” al asaltante… El hombre, agobiado, sólo atina a responder que le pusieron un cuchillo en el cuello y que tuvo miedo.
Pocas. Las víctimas de violencia de género y abuso sexual -mujeres y niñas en abrumadora mayoría- se animan a denunciar en un porcentaje inferior al 30. Se estima que el 76% de las mujeres que sufren violencia no denuncian por miedo o falta de confianza en el sistema.
María Cafferata en el eldiarioar informó que el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) registró en el 2023 un total de 23.419 sentencias condenatorias por estos delitos. De ese total: 60 (sesenta), lo que representa el 0.25% de todas las sentencias dictadas ese año fueron por falso testimonio y falsa denuncia. “Según la Corte Suprema de Justicia, por ejemplo, solo el 18% de las víctimas de femicidio hizo una denuncia previa en 2023. Y, en el caso de los delitos contra la integridad sexual, la Encuesta Nacional de Victimización del INDEC registró que solo el 12,5% de los delitos sexuales se reportan”. Datos irrelevantes que no justifican la avanzada antifeminista sobre asuntos ya legislados: sólo propone modificar el Código Penal y acotar aún más las denuncias de las víctimas.
“Soy feminista, de la línea de buscar igualdad entre hombres y mujeres”, declara Carolina Losada, la senadora radical de Milei abanderada del proyecto de ley que penaliza con hasta seis años de cárcel efectiva las falsas denuncias en casos de violencia de género o abuso sexual. Tiene dictamen favorable en el Senado, que podría aprobarlo la semana próxima, y busca en concreto proteger a los denunciados.
Paradoja. Curiosamente, este proyecto medieval invierte el axioma de Patricia Bullrich, otra abanderada de la causa, de que “el que las hace, las paga”, porque es claro que los abusadores, violadores y violentos denunciados se verán directamente beneficiados por la ley en la medida que desalienta a las víctimas a denunciar. El que las hace no pagará nada; se quedará en pantuflas frente al televisor viendo el partido del domingo mientras su víctima llorará en secreto, impotente y confusa.
Si se aprueba este engendro de mano dura aplicado ahora contra quienes padecen violencia sexual o de género ¿cuántas víctimas tendrán la compostura, la decisión, el tiempo, el acompañamiento, los recursos materiales, físicos y psíquicos para enfrentar a un sistema judicial que de por sí ya escucha poco de estas denuncias? Ya el Estado a cargo de los hermanos Milei castiga a los pobres a quienes despoja de alimentos, salud y asistencia; a los trabajadores con una reforma laboral que esclaviza y desprotege; a los jóvenes que delinquen, penalizándolos desde los 14 años; a los jubilados que ganan la mínima y, porque protestan, los apalea en la plaza todos los miércoles; a los enfermos, privándolos de medicamentos; a los que estudian y a los que enseñan, a los que investigan, a los que crean, a los que informan, a los que resisten esta maquinaria infernal diseñada desde Washington y operada por los que se están quedando con todo, hasta el agua potable. Ahora esa ferocidad se descarga, como inesperado castigo, en la vida y la libertad de quienes ya vienen sufriendo y necesitan un mínimo reparo y justicia.
El proyecto de ley de Carolina Losada -“el que las hace no las paga”- hace juego con el gobierno que venimos padeciendo. Ella dice que vino a “defender la verdad de todas las maneras posibles”, que “las penas actuales son prácticamente inexistentes” y que los recursos aplicados en el poder Judicial a estas denuncias “deberían ir a las verdaderas víctimas”. Identificó a las “verdaderas víctimas” con los denunciados, violentos, violadores y abusadores a quienes dedica su vocación legislativa.
Otra defensora de la verdad como Patricia Bullrich, celebró con efusión la iniciativa de su colega. Acompañada de un hombre llamado Pablo, escribió en IG un texto dramático, plagado de hipérboles. “Pablo sobrevivió una falsa denuncia de abuso sexual. Una familia arrasada por una madre que envenenó a sus propios hijos con mentiras. Un acto miserable y perverso que lo tuvo preso injustamente. Estas atrocidades no pueden quedar impunes. El que inventa y destruye vidas, las paga”. El vocabulario es temible. Sobrevivió. Arrasada. Envenenó. Mentiras. Miserable y perverso. Injustamente. Atrocidades. Destruye. Una pieza maestra obtenida del libro de estilo presidencial.
En la mesa de Mirtha Legrand este fin de semana estuvo Carolina Losada. Es su hora. También compartió esa amable rutina cortesana Ricardo Biasotti, que escoltó a Losada en un acto en el Senado cuando se dio a conocer el proyecto. Biasotti es el progenitor de Anna Chiara del Boca, hija de Andrea del Boca. Junto a su madre, Anna Chiara ha denunciado a Biasotti por abuso sexual gravemente ultrajante porque ocurría cuando ella tenía seis y siete años y la obligaba a presenciar actos sexuales entre él y sus parejas. Biasotti fue sobreseído por falta de pruebas. Madre e hija incurrieron en falsa denuncia, según el veredicto. Como Andrea del Boca pertenece a un medio que se alimenta de la intimidad ajena, el caso fue seguido minuciosamente por la tele y recobró actualidad con la presencia de Biasotti en lo de Mirtha.
Denuncia falsa y falta de prueba no son lo mismo, como sobreseimiento y absolución tampoco son lo mismo. Pero en un programa vespertino de televisión se habla de Biasotti:
– Fue absuelto, dice una panelista.
– Sí, la justicia le dio la razón, asiente el conductor.
Thelma Fardin, que desafió todo tipo de vicisitudes después de padecer abuso a sus quince años y de denunciar a Juan Darthés, el violador finalmente condenado, sigue atenta el proyecto de Losada. “Seguir sembrando desconfianza en las personas que se atreven a hablar es cruel”, dice en un video de IG. Recuerda que ya hay penas para falsa denuncia y falso testimonio en el Código Civil y el Penal, habla de las dificultades para las mujeres que denuncian y de la revictimización que sufren y, en un off que es on, susurra: “Suena una motosierra”.
Cruzadas feroces como las de Losada y Bullrich me dejan sumida en auténtica perplejidad. Lo que hacen es echar sal sobre la herida, y lo saben. Cómo es posible, me pregunto, que, circunstanciales, de efímero paso por un poder del Estado en representación del pueblo y con la misión de legislar para el bien común, hagan exactamente lo contrario: ir contra el interés del pueblo; votar en contra del bien común. El bien común, aclara Perogrullo, también las comprende.
Votan en contra del derecho al agua que paciente y misteriosamente ahorran los glaciares para abastecernos en la escasez: votan contra el agua disponible para sí mismas y para su descendencia. Cuando falte el agua que los glaciares guardan, faltará para todos, para todas, para todes.
Estas atrocidades no pueden quedar impunes.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Comentario *
Nombre *
Correo electrónico *
Web
Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.
Publicar el comentario
Δ
created with