Relatos camino al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias: “Un lugar desde donde resistir”

Por Laura Rosso.-

¿Por qué seguir encontrándonos en los Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries es una trinchera indispensable para nuestras vidas y territorios? Martina, del grupo de adolescentes y jóvenas de La Revuelta Colectiva Feminista cuenta sus experiencias y memorias de Encuentros anteriores y cómo vive la potencia colectiva que despierta juntarse cada año y sostener el activismo de todes.

Martina está a punto de cumplir 19 años. Estudia Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional del Comahue y milita desde los 16. A esa edad fue por primera vez a un Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries, el que tuvo lugar en Bariloche. Ahí empezó su militancia. Nacida y criada en Neuquén capital, desarrolla su activismo en el grupo de adolescentes y jóvenas de La Revuelta. Una de las cosas que más le gusta es ir a las escuelas con mesitas de información de ESI. “Yo voy al CPEM 23 con Azu y lo recontra disfruto, me parece una manera muy linda de militancia”, dice. Allí ve cómo les adolescentes hacen uso de los materiales, preguntan e interpelan. “Creo que es una muy buena manera de llegar, ir a la escuela es el modo más directo de llegar a las adolescencias y con la mesita de ESI el alcance es mayor. Además es un derecho y lo tenemos que hacer cumplir”. 


El próximo Encuentro Plurinacional será en Córdoba, en el mes de octubre. Hay organización, hay expectativas, hay ideas y canciones que se cantan en todo momento, como para anticiparse a la fiesta. Hay pensamientos y hay charlas con compañeres para prepararse. “La verdad es que estoy muy manija”, dice Martina. “Todos los años me pasa igual, me pone muy manija y muy contenta. Estoy con mucha expectativa de pasarla bien, de encontrarnos con mucha gente y poder ser muchas. A veces me pasa que acá somos siempre les mismes o siempre las mismas organizaciones y allá es como todo tan masivo, todo tan grande que me encanta”. A Martina le da alivio decir “somos un montón”. Y agrega: “Un montón que le metemos mucho a la lucha y que nos hacemos el aguante entre todes. Eso me re gusta”.

Para su primer Encuentro, Martina le propuso a su mamá ir juntas. “Me acuerdo que fuimos en auto y que había una fila larguísima para llegar. Y la verdad es que fue impactante. Yo estaba todo el tiempo así como sorprendida por la cantidad de mujeres que había. Fue una felicidad tremenda y para mi mamá también, porque para ella también fue el primero. Y desde ahí que se copó y empezó a ir todos los años”.

Se dice una nunca es la misma cuando vuelve de un Encuentro, ¿no? 

-Tal cual. Ese Encuentro en Bariloche fue como el pie de mi militancia. Dije ‘esto es lo que quiero,  quiero mover y que se muevan cosas, quiero poner mi granito de arena para todo esto”. 

A Martina le gustaba poder caminar tranquila por la calle sola, sin su mamá. “Caminaba tranquila porque sabía que no me iba a pasar nada. Yo estaba así, ‘¡qué tranquilidad, qué felicidad!’” Durante esos días fue a un taller de adolescencias feministas: “Fue como guau, hay un montón de adolescencias militantes y feministas, compartir con compañeres de otros lugares y con un montón de realidades distintas que pensaban más o menos lo mismo que yo o que sentían cosas parecidas o que les pasaban cosas parecidas. Fue fantástico, muy emocionante. Hay un montón de adolescencias que van al Encuentro y me parece re lindo tener ese espacio”. 

¿Y cómo repercutió en tu vida? 

-A partir del primer Encuentro se activó una llamita dentro mío. Dije guau, hay posibilidad de cambiar cosas y juntándonos las cosas cambian.

En 2024 Martina fue a un taller en el Encuentro de Jujuy, que era de “lesbianas y algo más”, dice con una sonrisa porque no recuerda el nombre completo. “Ahí me encontré con un montón de lesbianas, grandes, más chicas que yo o más grandes, de un montón de edades, y eso me ayudó a amigarme con la palabra. Yo ahora puedo decir que soy lesbiana y estoy re cómoda. No es que antes no estuviera cómoda con mi sexualidad, sino con la palabra, y tampoco me incomoda si en algún momento no va más conmigo. Siento que me ayudó a encontrarme con mi sexualidad también y poder charlarlo con gente más chica y más grande o mucho más grande que yo. Fue un alivio ese taller. Eso de encontrarse con otras que les pasaba lo mismo y capaz no tenían mi edad ni vivían en el mismo lugar que yo pero que les pasaba algo parecido”. 

¿Cuáles fueron esas cosas? 

-Poder sentirme más cómoda con mi sexualidad y también tener muchas ganas de seguir impulsando mi militancia. Me ayudó mucho encontrarme con otras compañeras. 

Y tu militancia ¿de qué manera cambió?

-Yo creo que desde los Encuentros empecé a tener mucha más conciencia, también porque fui creciendo, de las cosas que pasan, como una mirada más amplia. Creo que me ayudó a entender lo colectivo. No sola, ni sole. Se buscan soluciones, se lucha, se lucha y se lucha hasta que se llega a algún lugar. Y noté ese cambio en el grupo de adolescencia, no solo en mí, sino en mis compañeres también. 

La potencia de lo colectivo, ¿no? 


-Sí, los Encuentros proporcionan eso en una dimensión muy grande y de una manera como muy de ternura, porque a donde vas hay grupo, hay colectividad. Y no solo en los talleres, sino también en los espacios culturales y en las marchas. Se nota un montón esa potencia de lo colectivo.

En ese taller donde te amigás con la palabra ‘lesbiana’ ¿hubo algo que te tocó especialmente, tal vez una conversación o una charla?

-Sí, recontra. Me amigué con mi ser y estar en el mundo, digamos. Claro. Me empecé a sentir más cómoda. Y también se abrieron un montón de preguntas y un montón de debates y cosas que yo no había pensado en base a lo que fuimos charlando y que después me ayudaron a cuestionarme algunos otros aspectos de mi vida. 

¿Te acordás de alguno?

-Me acuerdo que a mí me molestaba mucho algo porque en mi curso yo era la única lesbiana, de la escuela no sé, pero en mi curso era la única torta. 
Y no te puedo explicar la cantidad de chistes que me hacían que yo al principio, bueno, me reía un poco pero después, ya me empezaba a cansar. Y nunca les ponía un freno. Me acuerdo que lo cuento en el taller y una chica más grande me dice, ‘bueno, no, si a vos no te gusta, les decís que no, por más que sean tus amigos, es tu sexualidad, no es que están jodiendo con cualquier cosa y está todo bien que vos también te puedas reír porque una se ríe de su vida y así, pero vos no los estás jodiendo por ser heteros’. Y yo dije ‘no, claro’. Me acuerdo que después volví y les dije, ‘che, se están yendo al pasto, están tocando la banquina. Basta con los chistes’. Y ahí la cortaron.

Martina se quedó charlando con esa chica y le dio las gracias. También conoció una mujer más grande que cuando terminó el taller se le acercó y le dijo: ‘Ay, qué lindo que haya jóvenes lesbianas que estén militando nuestra lucha’, y le dio un abrazo.

Tienen algo de trinchera los Encuentros, no?

-Sí, me gusta esa palabra. Como un lugar desde donde resistir, desde donde seguir en la lucha. Te recarga un montón. Y también es un espacio para estar contenta porque muchas veces se ve la lucha como sufrida, que por momentos lo es, pero también tiene sus momentos de recontra felicidad y sus momentos de recontra disfrute y uno de esos momentos son los Encuentros. 

Y a mí me gusta mucho pensar el Encuentro y cada vez que se me viene a la cabeza lo pienso como un grito colectivo, se me vienen las marchas, los gritos de rabia, de bronca, todo eso estando juntes es como ah bueno, acá estamos haciendo fuerza, haciendo trinchera y le hacemos frente a este gobierno.

Siempre alguien va a un Encuentro por primera vez ¿qué le dirías? 

-Que lo disfrute, que se anime a ir porque yo sé que al principio puede dar un poco de miedo, más si va sola o sole, pero que se anime a ir y que ojalá a partir de ese Encuentro siga yendo a los que siguen y que dispare un montón de cosas como me disparó a mí y a un montón de personas. 


Y en términos de lo colectivo, ¿con qué se va a encontrar? 

-Con un abrazo. Porque encontrarse con esa potencia colectiva y saber que somos muches es muy lindo y lo sentís como un abrazo de guau, somos un montón y somos un montón en la misma lucha. Y ahí también se va armando la colectividad. Yo me hice amigas de distintos lugares del país gracias a los Encuentros.

Si tuvieras que pintar una bandera con tu grupo de adolescentes, ¿qué diría? 

-Se me ocurre una cosa: que la lucha feminista sigue aunque nos tiren con lo que nos tiren, nosotras nos plantamos y vamos a seguir luchando.‘Hagamos trinchera feminista’, diría. 

 

El 39° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersex y no binaries se va a realizar en la ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026. 

Link de inscripción: linktr.ee/39encuentropluri.cba

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