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El Comité organizador del II Congreso Feminista Internacional de la República Argentina 2010 presentó la edición conmemorativa de las actas del I Congreso Femenino Internacional – Buenos Aires 1910 – “Escrito hace cien años para leerlo hoy”

escrito_100Esta edición constituye un homenaje al “I Congreso Femenino Internacional de 1910”, organizado por la Asociación Universitarias Argentinas, a propuesta de la Dra. Julieta Lanteri y luego presidido por la Dra. Cecilia Grierson. Cien años debieron pasar para que el contexto del Bicentenario de la Revolución de Mayo inspirara la reedición rescatando los textos de años de soterramiento en oscuras bibliotecas.

Finalizado el Congreso, su Comisión Organizadora publicó en 1910 un folleto que “Votos del Congreso” para dar a publicidad las conclusiones aprobadas y la nómina de delegadas, adherentes y trabajos presentados. En 1911 se encargó a la imprenta A. Ceppi la impresión de “Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina – Historia, Actas y Trabajos”. Estos documentos son rescatados en la edición presentada, en carácter de facsímil, en el afán de respetar el original y enriqueciendo el texto con fotografías y fuentes de prensa de la época que ayudan a su mejor comprensión.

El Comité Organizador del “II Congreso Feminista Internacional de la República Argentina 2010“ ha realizado esta edición, fruto de un gran esfuerzo colectivo, y ha contado con la especial colaboración de la Historiadora Marysa Navarro en las gestiones para obtener los originales ante organismos internacionales (OEA y Universidad de Harvard), la señora Lily Sosa de Newton con el aporte de sus archivos fotográficos, la Socióloga e Historiadora Feminista Leticia Maronese que recopiló los archivos de prensa y la Historiadora Feminista Graciela Tejero Coni, Prologuista del libro e impulsora del proyecto desde sus inicios, entre otros aportes.

Información ampliatoria. Primer Congreso Femenino Internacional

Con el fin de celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo se reunió en Buenos Aires, del 18 al 23 de mayo de 1910, el congreso organizado por la Asociación Universitarias Argentinas, presidida entonces por la doctora Petrona Eyle (a). Cabe señalar que los trabajos preliminares comenzaron dos años antes, a cargo de una comisión que, presidida por la doctora Eyle, contó entre sus miembros a distinguidas médicas, educadoras, escritoras y activistas del movimiento feminista, entre las que se pueden mencionar a la doctora Julieta Lanteri, autora de la iniciativa de organizar el congreso de 1910 (b) y secretaria de la citada comisión. Además, Sara Justo (c), Irma Vertúa (d), Cecilia Grierson, Ada Elflein (e), Alicia Moreau (f), Fenia Cherkoff de Repetto (g), las doctoras Leonor y María Teresa Martínez Bisso, y muchas más.

La reunión, respondía a los siguientes objetivos:

  1. Establecer lazos de unión entre todas las mujeres del mundo;
  2. Vincular a las mujeres de todas las posiciones sociales a un pensamiento común; la educación e instrucción femeninas, la evolución de las ideas que fortifiquen su naturaleza, eleven su pensamiento y su voluntad en beneficio de la familia, para mejoramiento de la sociedad y perfección de la raza;
  3. Modificar prejuicios, tratando de mejorar la situación social de muchas mujeres, exponiendo su pensamiento y su labor para poner de manifiesto las diversas fases de la actividad femenil y establecer las causales y efectos que determinan su influencia en el hogar, su condición de obrera, profesional, etc. y las soluciones de índole general y particular que tiendan a mejorar su situación.

Estos objetivos fueron desarrollados en un amplio “Cuestionario general” en cuyos 145 puntos se abarcan capítulos de sociología, derecho, educación, ciencias y letras, artes, industrias, relacionados en particular con la mujer, la madre, el niño.

Entre los miembros honorarios, extranjeros figuraron la condesa de Pardo Bazán, Marie Curie, María Montessori, Hellen Key, entre otras mujeres célebres de la época.

El número de adherentes, entre personas e instituciones, alcanzó a 185, destacándose una numerosa delegación chilena presidida por la doctora Elicenda Parga, enviada por su gobierno, mujeres peruanas, uruguayas, acompañando a Paulina Luisi, paraguayas y de varios países europeos. Entre las entidades argentinas que adhirieron se puede mencionar: la Asociación Nacional del Profesorado, la Asociación Nacional contra la Trata de Blancas, un Centro Socialista Femenino, el Círculo Médico y Centro de Estudiantes de Medicina, la Liga de mujeres librepensadoras, el Grupo Femenino Unión y Labor, la Sociedad Protectora de Indígenas y varías sociedades análogas de Chile, Paraguay y Uruguay. Cabe destacar que los idiomas oficiales del congreso eran: castellano, francés, italiano, alemán, inglés y ruso, asegurándose la presencia de intérpretes.

Fue elegida presidenta del congreso la doctora Cecilia Grierson y secretaria general la doctora Julieta Lantén, médica también.

La primera disertación correspondió a Ernestina López (más tarde señora de Nelson), quien en forma sucinta expuso la esencia y fines de la reunión, refiriéndose con profundidad a algunos aspectos del temario que no podemos dejar de comentar.

Después de recordar cómo desde Rivadavia la beneficencia había estado casi exclusivamente en manos de la mujer y desde Sarmiento lo era la educación infantil, entendía que el feminismo debía presentarse en forma de una “acción inteligente y bien intencionada de la mujer que, compenetrándose de su papel trascendental en la sociedad (…) intenta irradiar su influencia fuera de ella, sea contribuyendo al mejoramiento material de la sociedad, cooperando a su elevación intelectual o embelleciendo la vida por la influencia del arte (…) defendiendo el derecho del débil, o simplemente preocupándose de hacer de sí misma, un ser capaz de empuñar la vida, en lugar de un cuerpo inerte abandonado a la correntada.”

Con respecto al congreso expresó: “En su programa se ha dado cabida a todos los asuntos de interés humano y para proponerlos no se necesita estar afiliado a ninguna secta determinada, ni profesar ningún credo… No es católico, ni liberal, ni socialista, ni conservador; (…) es simplemente femenino, lo que significa que se propone exponer los intereses de la humanidad por boca de las mujeres.”

Finalmente se refirió al “espectáculo inicuo siempre de la guerra entre los pueblos…, que ha despertado en la mujer antes que en el hombre, el horror unido al vehemente deseo de concluir con ese resto de la antigua barbarie”. Recordó entonces el trabajo de la austríaca Berta de Suttner titulado: “Abajo las armas” por el que se le otorgó el premio Nobel de la Paz en 1905 y a la escritora sueca Selma Lagerloff, premio Nobel de Literatura en 1909.

En las sesiones que siguieron a la inaugural se leyeron y analizaron trabajos correspondientes a las diferentes secciones: letras, artes, educación, sociología, derecho, ciencias. He aquí algunos títulos: Educación del carácter; Enseñanza de la historia; Educación mixta, laica e igual para ambos sexos; Educación física femenina, Creación de escuelas de horticultura y jardinería para mujeres, Estudios sobre niños débiles, Influencia social de la madre, La lucha social de los sexos, La mujer obrera, La prostitución, Derechos civiles y políticos femeninos, El divorcio, La mujer en la medicina, Ciencias y artes domésticas, etc. (…)

Fuente: Argentino J. Landaburu, Alfredo G.Kohn Loncarica y Elena Pennini de Vega; “Cecilia Grierson y el primer Congreso Femenino Internacional”; en Todo es Historia, Número especial, N° 183, Director: Félix Luna; Editor Emilio Ferina, Buenos Aires. Agosto 1982.

En el Centenario

Para el centenario de la Revolución de Mayo se realizan otros dos Congresos. Uno es el que organiza el Consejo de Mujeres que se denomina “Congreso patriótico y Exposición del Centenario” (la tendencia que hemos denominado “femenina y de mejoramiento”).. Naturalmente, la Exposición que acompaña a este Congreso es una exposición de “Labores y obras de industria femenina” ejecutadas en la República. Y “La Nación” se complace de la mesura y sensatez con que la mujer celebra el Centenario.

Las otras agrupaciones, encabezadas por la Asociación de Universitarias Argentinas organizan el Primer Congreso Feminista Internacional de la República Argentina, que sesiona en la semana previa al 25 de mayo. Concurren representantes de instituciones extranjeras afines y considera sus sesiones diversos temas y comunicaciones que van desde “El bambú japonés” de corina Echenique Uriarte, hasta los “Estudios sobre niños débiles” de la Dra. Rawson de Dellepiane o un trabajo de la Dra. Lanteri Renshaw denominado “Prostitución”. Sin embargo el Capítulo importante del Congreso es la sección Derecho donde aparecen los temas referidos a los derechos civiles y políticos de la mujer. Incluye también notas que hoy encontramos pintorescas pero que, en realidad, están inspiradas en doctrinas filosóficas y científicas de la época, así como en las respectivas formaciones académicas de las líderes del movimiento: la preocupación por la higiene y la salud pública y una confianza “comtiana” en las posibilidades que brindan las leyes para modificar lo que hoy llamaríamos “aspectos indeseables del desarrollo”. Véase sino la consecuencia temática de esas profesionales: la Dra. R. de Dellepiane se gradúa en 1893 con una tesis denominada “Apuntes sobre higiene de la mujer” y la Dra. Moreau en 1914 con una tesis sobre “La función endocrina del ovario”.

En este Congreso vuelve a presentar Fenia Chertkoff el proyecto de “Ley de la silla”, sancionado posteriormente por decreto del gobierno yrigoyenista en 1919.

Algunas propuestas de la sección Derecho son aún motivo de lucha para las organizaciones feministas de nuestro país, como el referido al divorcio absoluto “siempre que en su reglamentación se pongan las limitaciones necesarias a fin de que no degenere en abuso”. O la otra consigna “Igual salario por igual y trabajo”, reemplazada ahora por la igualdad en el acceso a las posiciones laborales.

El sector “sufragista y clasista” apoyó activamente al Congreso. Sin embargo, en las páginas partidarias de la revista “Humanidad Nueva”, posteriormente dirigida por Alicia Moreau, ésta señala como balance del mismo el haber abierto un camino pese al lirismo de las declaraciones aprobadas.

Como sanción por si participación en este congreso, al que el Consejo nacional de Mujeres denomina “feminista liberal”, la Dra. Grierson es expulsada de dicha institución.

El 14 de mayo, en los días previos al centenario y preparatorios del Congreso, la redacción de “La Vanguardia” es incendiada y las mujeres, reunidas en el local partidario, corren hasta la imprenta a observar los daños. Así lo informa el diario en el mes de septiembre, después del levantamiento del estado de sitio, en la crónica que Carolina Muzzilli escribió sobre el atentado.

Fuente: (Segmento) María del Carmen Feijoo, “Las Luchas Feministas”, en Todo es Historia, Director: Félix Luna; Editor Emilio Ferina, Buenos Aires. 1978.

Más información:

El centenario del primer Congreso Femenino Internacional

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