Aborto legal

¿Estas acompañada en la decisión de ser abortera?

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Por Malena (desde Tucumán)

Me levanto a la mañana con el teléfono enredado entre las sábanas. Rosa tuvo una noche movidita. Les mando un mensaje a las chicas que me tuvieron en vela, para chequear que está todo bien y poder arrancar los primeros mates del día, tranquila. Mientras voy encendiendo el cerebro, escribo a mis compañeras para avisarles que Ruth está bien, que Cinthia abortó, que María está más tranquila.  Pienso en la socorrista neuquina, a quien desperté con un mensajito a las  4.30 A.M. Pienso en lo trascendental de estar acompañada.

Pregunta 14. ¿Estás acompañada en la decisión de abortar? No, contesta Nadia. Bah, sí, por ustedes.

Hace cuatro años, mi amiga, mi compañera de infancia, con la que entonces compartíamos militancia en la villa, me contó que estaba embarazada. Y con risa nerviosa, ojos preocupados, pero con claridad y firmeza me dijo “obvio que voy a abortar”. Las dos nos sabíamos de memoria el manual de cómo hacerse un aborto con pastillas y formaba parte de nuestras, entonces incipientes, bibliotecas.

Pregunta 14. ¿Estás acompañada en la decisión de abortar?  Estaba acompañada por quien entonces era su novio y por mí. Pero nadie más tenía que saber.

Los tres planeamos todo, calculamos vías de administración, tiempos, elegimos dónde y cuándo. Entre mates, jugo de naranja, contracciones, lágrimas, risas, miedos y alivio, en la casa de una abuela que se había ido de viaje, abortamos juntxs.

Este año, Flor y yo  fuimos parteras de Socorro Rosa Tucumán. Desde Marzo que circula en nuestras manos el teléfono rosa, y ayer ya éramos cinco las brujas norteñas que estábamos planeando estrategias para extender redes en los servicios de salud pública, difundir la línea y seguir poniendo bomba al heteropatriarcado que pretende decidir sobre nuestros cuerpos.

A cada llamado, le sucede un encuentro. A cada encuentro vamos en duplas, y sentadas en los canteros de la plaza charlamos, planeamos todo, calculamos vías de administración, tiempos, elegimos dónde y cuándo, otra vez.

Ahora somos más. Pensamos juntas. Nos reímos, lloramos, nos abrazamos. Antes de despedirnos, sacamos las protocolas y las llenamos con  riguroso cuidado.  Entonces aparece la pregunta 14.

Cuando abortamos, acompañándonos con Flor, hace cuatro años, terminó un embarazo no deseado y comenzamos a gestar nuestro feminismo. Deseado, buscado, elegido, gozoso.

Hoy, me pregunto ¿Estás acompañada en la decisión de ser abortera?

Mi hermana, Paula, es Socorrista, como yo. Mi hermano Lucas, con quien a veces sacamos chispas, llegó primero a la charla que organizamos la semana pasada, y desde que sabe que soy socorrista, casi parece que chispeamos menos. Gerardo, que es apenas más chico, tranquiliza a sus amigas “Claro que te podés hacer el test en casa, y no, no es el fin del  mundo, está el Socorro Rosa, y te voy a acompañar”. Mi mamá nos cose banderas, nos hace bizcochuelos, hace cargas virtuales al teléfono y nos cuida. Mis tías y tíos compran rifas. Mis primas van entendiendo algunas cosas y se animan a preguntar en la mesa familiar. Mi abuelo, de ochenta y dos años, me ceba un mate y me dice “Estoy preocupado por la muchacha de las 14 semanas”.

Soy abortera. Y mi familia me acompaña en la decisión.

Este relato forma parte de la sección “Socorristas en red- Relatos de feministas que abortamos”, un emprendimiento conjunto de Comunicación para la Igualdad y Socorristas en Red para poner en palabras las prácticas del acompañamiento del aborto y el aborto mismo. Dicen las socorristas: Elegimos escribir, elegimos compartir esas escrituras a modo de gesto político, para hacer que las palabras sigan diciendo algo, para seguir aportando pensamientos y acciones que nos hagan más inteligibles y visibles las prácticas de abortar, para saber más y mejor acerca de cuál es la ley que instalan las mujeres cuando abortan… para insistir e insistir…”

Publicado en Comunicar Igualdad

Un comentario

  1. Quiero abortar. No se a donde ir. Tengo miedo.

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