Declaración de apertura de la Colectiva Feminista La Revuelta en la conferencia con Silvia Federici

Silvia Federici en la EPET8.

Bienvenida querida compañera Silvia Federici. Bienvenidas, bienvenides y bienvenidos todes quienes se sintieron convocades para estar hoy acá.

Para abrir voy a leer unas líneas de La Revuelta como aporte a este acontecimiento político, el que busca contribuir a seguir subvirtiendo juicios de la vida cotidiana en las que se despliegan hegemonías varias. 

Estamos convencidas que a este tiempo de terror capitalista, misógino, patriarcal, extractivista, colonialista, racista…

A este tiempo de guerras cotidianas, de militarización de las fronteras y de cercamientos constantes de los territorios. De deudas externas que pretenden la obediencia servil de los pueblos.

A este tiempo de desforestación, de avance agro-ganadero y de ataques al medio ambiente, de depredación y despojo.

A este tiempo signado por el capitalismo global que no diferencia entre vida y muerte; el de guerras económicas, de hambre y aumento de la pobreza.

A este tiempo de precarización de las existencias y las relaciones de trabajo(entendido éste en sentido amplio).

A este tiempo, en el que aún tenemos que insistir que el trabajo doméstico es parte fundamental del engranaje hetero-capitalista de este mundo y que como brillantemente formulara Silvia Federici con feministas italianas de los 70: “eso que llaman amor es trabajo no pago”.

A este tiempo de otras guerras, las guerras femicidas que se libran contra las mujeres y los cuerpos feminizados.

A este tiempo donde la familia nuclear sigue siendo un lugar privilegiado para que se reiterela producción y reproducción de ordenamientos, injusticias y normalizaciones.

A este tiempo y en este territorio del sur del mundo, el de vaca muertaque enuncia la conformación de un nuevo espacio geopolítico de explotación hidrocarburífera, productora también de subjetividades y modos de masculinidad particulares.

A este tiempo de criminalización de las trabajadoras sexuales… y de ofensiva global conservadora y fundamentalista contra la “ideología de género”.

A este tiempo, le oponemos un programa de acción y,en parte, ese programa de acción, es el nombre que hemos dado a esta conferencia:

«Lo ineludible: a(r)mar mundos feministas comunitarios y
anticapitalistas para acabar con la explotación y los sufrimientos»

***

Conmovidas y desafiadas, así nos encuentra la visita de Silvia Federici. Quien llegó por primera vez a nuestra colectiva con El Calibán y la Bruja. Texto que se convirtió en un material clave de nuestra formación política por meses hace ya unos años.

Las feministas y amplios movimientos de mujeres estamos creando algo nuevo. Nuestro hacer, mal que les pese a muchos, ya no tiene vuelta atrás. Estamos en un tiempo excepcional. Estamos asimismo en un tiempo de enormes responsabilidades sociales y políticas.

“Se está creando algo nuevo”, nos dijo ayer Silvia Federici en la primera actividad que hicimos con ella, en el querido Instituto de Formación Docente Nro 12.

Estamos a(r)mando mundo feminista decimos las revueltas y las Socorristas en Red entre nuestras apuestas.

Lo estamos a(r)mando con la producción de ideas, saberes, conocimientos y prácticas que nos permitan crear nuevas formas de reproducción colectiva para las existencias.

La organización colectiva feminista es nuestro modo de estar en este mundo. Y esa organización colectiva interpela a todas las tradiciones políticas ortodoxas.

El feminismo“reconfigura el internacionalismo desde las prácticas” como sugiere Verónica Gago. Convocamos a paros y a huelgas internacionales y es en esas convocatorias donde experimentamos nuevas formas creativas de hacer política, de desear y de re-existir.

Armamos mareas verdes y salimos masivamente a las calles con Ni Una Menos. Y como el año pasado, este año somos parte de las que vamos al 34 Encuentro a decir que lo queremos Plurinacional, de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binarie, porque esa designación interpela las fronteras del estado nación genocida y busca encarnar otros modos de andar los feminismos.

Porque ahí confluimos diversidades de colores, de prácticas, de sexualidades, de corporalidades, de deseos y de pasiones. Nuestras rebeldías anticlericales también están ahí, para que las iglesias dejen de meterse en nuestras camas, en nuestras casas y nuestras mentalidades.

Todo lo anterior impacta directamente a nivel de toda América Latina y el Caribe y por qué no, a nivel global.

En muchísimos barrios de nuestro país los grupos de mujeres no dejan de organizarse contra las múltiples formas de violencias que existen: las estatales, las de las mafias, las de los planes neoliberales y las violencias masculinistas perpetradas en los hogares.

Las compañeras de pueblos originarios, a nosotras, en especial las compañeras mapuces, nos enseñan con sus saberes, resistencias y existencias a apostar por las configuraciones comunitarias.

Las redes de acompañantes de aborto, como es Socorristas en Red, impulsada desde este sur, hoy conformada por 54 colectivas y 450 activistas distribuidas en todas las regiones de Argentina, muestran que nuestras políticas incluyen las pedagogías de la escucha. De la escucha corporal y, por extensión, de la escucha territorial.

Nuestras apuestas no dejan en manos de los estados los destinos de nuestros cuerpos. Sin dejar de reclamar por el aborto legal seguro y gratuito, no queremos someternos a la fe estatal que supone que todos nuestros problemas se resolverán con la sanción de leyes. Por eso lo queremos legal, libre y feminista y comunitario.

Sin dejar de reclamar políticas públicas somos capaces de construir desde la rabia imaginativa, redes de cuidado guidas por la ética de la amorosidad.

Este feminismo en el que andamos es el que se construye articulando, pensando y formulando programas de acción que muestren que las luchas -en sus diversos modos y campos de acción- son las que pueden cambiar este estado de cosas y anunciar otros destinos para las infancias a las que queremos cuidar y abrazar.

Aún nos faltan palabras para nombrar ese mundo que estamos a(r)mando. La esperanza y convicción de saber que ya lo estamos armando es lo que nos mueve a querer cambiarlo todo.

Y esas palabras vendrán también de encuentros como estos. De eventos en los que volver a pensar y seguir estirando nuestros propios límites de pensamiento para construir los feminismos comunitarios y anticapitalistas que necesitamos.  

Para juntar vidas, crear entramados políticos y romper los muros del aislamiento, como nos inspira Silvia Federici.

Neuquén, Patagonia Argentina, 1 de octubre de 2019.

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