Shiley sonríe. Tiene 14 años recién cumplidos y va a segundo año del secundario. Posa para la foto junto a otres 6 adolescentes. Está de cuclillas, pulgar arriba y guantes de plástico. Arriba de elles, la pegatina que acaban de colocar: un afiche grande, bien grande, que dice “Lesbiana, porque me gusta, y me da la gana, firma La Revuelta”.
Es 3 de junio de 2024 y es la primera marcha a la que Shirley asiste. “Estaba un toque nerviosa, porque era mi primera vez, era como una nueva experiencia, pero después me puse a hablar con las chicas y se me pasó”. Shirley conoció al resto de les chiques con las que fue a la marcha Ni Una Menos el 18 de mayo, en el Segundo Encuentro de Adolescentes Feministas, coordinado por la Revuelta. Un espacio de escucha, de compartir entre pares, que se empezó a armar el año pasado y que tuvo su primer encuentro en noviembre del 2023.
“Mi primer acercamiento, por así decirlo, con el feminismo fue en el Segundo Encuentro Feminista de Adolescentes”, cuenta Shirley, “ahí conocí a varias chicas repiolas, que son muy buena onda y teníamos planeado encontrarnos justamente en la marcha. Cuando llegué las vi ahí que estaban pegando esos carteles y me sumé”.
Pero, claro, a Shirley no le fue fácil ir a la marcha, tuvo que insistir y convencer a su mamá. Al principio cuando le dijo que quería ir, ella le contestó con un rotundo ¡No!, pero después le explicó cómo era la organización, le dijo que iba con la mamá de una vecina, con una conocida de ella y finalmente accedió. “Me emocionó bastante que me deje ir, porque era una experiencia nueva, y porque además me iba a meter un poco más en este mundo feminista”.
Shirley, más allá de los nervios que presenta cualquier nueva experiencia, estaba segura que en la marcha todo iba a estar bien. “Algunas chicas de La Revuelta me habían dicho que estas marchas, las Ni Una Menos, eran tranquilas, que no iba a pasar nada, así que no tuve nada de miedo. Fue muy linda la experiencia, y más sabiendo que no estaba sola, que había gente conocida alrededor”.
Varios momentos de la marcha quedaron en la memoria de Shirley. Uno: las corridas feministas. “Sentí mucha adrenalina, estar corriendo ahí, fue una linda experiencia”. Y otro: los cánticos. “No tenía cancionero, lo vi a través del QR. Me quedó grabada la canción que decía “somos las hijas de las brujas que no pudieron quemar”, me gustó mucho, puede ser una frase que me tatuaria porque te deja pensando”.
“Fue muy piola ir a la marcha”, dice Shirley, “se sintió lindo ser parte de todo eso. Porque me encanta todo esto del mundo feminista, por así decirlo. Me encanta que den apoyo a las mujeres”, dice.
Shirley tiene sed de feminismos. Quiere leer, quiere ver charlas, quiere más encuentros que le aporten datos e información sobre este mundo que la convoca. Si mira a futuro tiene también algunas ideas claras: “Espero ser parte de algo grande, espero seguir metiéndome en este mundo feminista, espero un futuro brillante y con mucha diversión”.
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