Flora Partenio: “Tenemos que crear una ESI financiera”

Por Melina Fit.-

“¿Hablan entre ustedes de dinero?” nos pregunta la periodista Mónica Reynoso durante su columna en el programa de radio Dementes. “No”, respondemos con Emi Cortona. “El dinero es sexuado, porque es masculino”, explica Mónica al relacionar el premio en euros que ganó Samanta Schweblin y  “Un cuarto propio” de Virginia Woolf.

En un taller sobre feminismo popular todas las mujeres presentes dicen “yo” cuando surge la pregunta “¿quién está endeudada?”.

“Tengo las tarjetas hasta acá, estoy harta, salgo de una y entro en otra”, comenta una amiga, un poco al pasar, mientras compartimos una pizza en un bar un jueves a la noche.

La deuda está entre nosotras, “es con nosotras” -como se instaló en 2020-. Así lo describe el informe “Endeudarse para cuidar”, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la ONU, que aborda la feminización de la gestión monetaria de los cuidados y el endeudamiento de los hogares como fuente principal de la vulnerabilidad financiera de las mujeres. El pormenorizado trabajo (que cruza datos de la Encuesta Nacional de Endeudamiento y Cuidados y estudios cualitativos) demuestra “que la organización social de los cuidados alimenta las deudas de los hogares, deudas que se acrecientan cuando aumenta la demanda de cuidados y respecto de las cuales las mujeres asumen la responsabilidad”.

Flora Partenio, socióloga especializada en estudios laborales y estudios feministas, fue una de las realizadoras del estudio y explicó en el programa radial “Dementes, feminismos en el aire” que se trató de una iniciativa federal en la que se advirtió cómo “los hogares más vulnerables en términos financieros son aquellos que tienen mayor demanda de cuidados: con niñes a cargo, personas con discapacidad, adultos/as mayores. Esas tareas de cuidados desembocan en la necesidad de pedir créditos, es decir endeudarse para cubrir necesidades de alimentos, vestimenta, útiles escolares, dispositivos electrónicos y salud”.

Flora Partenio

¿Y por qué las mujeres son las que se endeudan? Lo que se pone en evidencia, en el contexto actual de ajuste, flexibilización laboral y precarización, es que las tareas de cuidado no son gratis, es decir, implican un costo económico. No solamente es un trabajo invisibilizado y no remunerado (según el INDEC las mujeres realizan el 67,4% de las tareas de cuidado en el hogar y dedican en promedio 6,31 horas diarias al trabajo no remunerado, más del doble que los varones), sino que además cuestan dinero.

“Cuando empezamos a indagar al interior de los hogares quiénes son las personas que ponen la cara para refinanciar la deuda -que puede ser formal o informal-, quiénes salen a emparchar, a pedir de un lado para poner en otro, vemos que son las mujeres las que se hacen cargo de esto, y por eso hablamos de la gestión monetaria del cuidado y de un endeudamiento feminizado. Muchos de estos sectores se encuentran en el empleo informal, en trabajos con alta precariedad, asumen no solo la titularidad legal de la deuda -cuando son titulares de las cuentas bancarias de las tarjetas de crédito-, sino también son titulares sociales de la deuda”, explica Flora.

Agrega que se han diversificado las formas de endeudamiento: plan de cuotas con tarjetas prestadas por amigas o familiares, prestamistas en los barrios y billeteras virtuales. Sobre esto último Flora remarca: “se da a una velocidad inusitada, porque la validación es a través de un celular, con intereses muy altos. Los términos de acceso son mucho más opacos, no basta con desinstalar la aplicación para terminar con la deuda”.

¿Qué hacer? ¿El emprendedurismo alcanza? ¿O termina siendo una trampa? Flora aporta un dato clave: la educación financiera. “Tenemos que crear una ESI financiera, una educación financiera integral que permita en todos los niveles educativos trabajar a fondo las implicancias y articulación con los mercados financieros y de créditos, formales e informales”. Empezar a hablar de dinero, ese dinero sexuado, saber administrarlo, conocer el mundo financiero. En el estudio se menciona también la dimensión interseccional: “los estudios cuantitativos muestran que las diferencias en cuanto al uso y al acceso al sistema financiero formal no dependen solo del género de la persona, sino también de las condiciones de empleo, las responsabilidades de cuidados, el nivel de ingreso, la localización geográfica y las dificultades para acceder a la conectividad, entre otros aspectos”.

Además, se recomiendan otras acciones como la promoción de la autonomía económica de las mujeres, la visibilización y desnaturalización de los roles de género en la gestión monetaria de los cuidados, la gestión del sistema financiero con un enfoque de género y políticas de comunicación y difusión de información.

“Hay una narrativa de impulsar el emprendedurismo y la inclusión financiera como llaves para el éxito. El itinerario es mucho más complejo. Hay que alimentar narrativas desde la economía social, solidaria y cooperativa”, afirma Flora, aunque aclara que el contexto actual es aún más amenazante que el de los 90-2000: “hoy estos espacios comunitarios y solidarios atraviesan una fuerte criminalización: allanamientos en comedores, recortes de programas de trabajo autogestionado y economía popular, como el Potenciar Trabajo”.

El horizonte, según Flora, es lograr superar las lógicas individuales, retomar las críticas de la economía feminista al emprendedurismo, y apostar colectivamente a la economía social y solidaria.

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