Relatos camino al Encuentro: Estela Cavazolli: “Hoy toda la política pasa por derrotar a Milei”

Por Laura Rosso.-

Estela Cavazolli llegó a Neuquén con sus tres hijes después de separarse de su pareja. Llegó a una provincia que, con el tiempo, se convertiría en territorio de afectos, militancias y nuevos vínculos. Está agradecida a la comunidad neuquina porque consiguió trabajo y encontró también un lugar donde seguir construyendo su vida política.

En 2002 se involucró fuertemente en un caso que conmovió a Neuquén y fue un punto de inflexión en la lucha contra la violencia hacia las mujeres: el de Ivana Rosales, a quien su esposo intentó asesinar dos veces en una misma noche. Estela quiso conocerla, acompañarla, estar cerca. La buscó cuando estaba internada, la acompañó en las marchas y construyeron una amistad.

Estela tiene una formación marxista, leninista y maoísta, y a partir del caso de Ivana se encontró con el feminismo neuquino. “Puedo decir que aprendí mucho de las feministas”, señala. 


Su recorrido está atravesado por los Encuentros, por la organización colectiva y por la convicción de que esos espacios tienen una potencia que se renueva cada año. Participó por primera vez en 1989, en Rosario, en el cuarto Encuentro Nacional de Mujeres (así llamado por entonces). Desde allí, estuvo en todos los que siguieron, organizó viajes desde Neuquén, atravesó debates, divisiones y reencuentros y fue testiga de las transformaciones de un movimiento que “muestra la potencialidad que tenemos”.

A pocos días del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries, que se realizará en Córdoba, Estela habla de la historia de los Encuentros y de lo que sucede cuando cientos de miles de mujeres y disidencias se organizan durante tres días para hablar, debatir, marchar, cantar y volver a sus territorios con algo transformado.

“Con Ivana aprendí mucho”

¿Te involucraste mucho en el caso de Ivana?

-Sí, sí. Me involucré muy sola porque no teníamos una multisectorial, no había. Pero quería conocerla, quería hablar con ella, quería decirle que estaba. Así que siempre la busqué a Ivana hasta que nos encontramos. Fui a verla donde estaba hospitalizada, y después forjamos un vínculo. Y en los últimos años fuimos muy amigas. Estábamos muy unidas. Y realmente fue un golpe muy grande para mí su muerte. Con ella también aprendí todos los golpes que podemos recibir las mujeres de este patriarcado, de esta sociedad patriarcal y de un Estado patriarcal. Porque no fueron solo los golpes de su pareja, fueron los golpes del Estado, que no es sólo que estuvo ausente, porque una cosa es que esté ausente y otra cosa es que mire para otro lado. Y cuando apareció fue para juzgarla. Con Ivana aprendí desde la práctica concreta y del poder que tenía ella para seguir peleando. Para levantarse y seguir.

¿Su historia representa un antes y un después?

-Sí. Y ahí La Revuelta tuvo mucha participación, incluso colaboró para que llegara a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a todo lo que se consiguió después. Quien inició todo eso fue el feminismo a través de La Revuelta. Yo creo que son dos luchas que van en paralelo: la lucha de clase y la lucha de género. Por lo general, cuando pertenecés a una clase más oprimida, se potencia la lucha de género, es decir, se potencia en la opresión de género.

¿Por qué?

-Porque a una mujer sin recursos, cuando le pasa algo, queda totalmente desorientada y no hay dónde apoyarse, a no ser el feminismo. Por eso digo que van muy de la mano la lucha de clases y la lucha de género. Son distintas y, muchas veces en las mujeres, la principal es la de género. Te doy un ejemplo: una trabajadora militante que tiene una pareja que la golpea, esa mujer no puede militar. La inhibe en ese sentido. Por eso yo digo que la relación que existe es una relación dialéctica entre el género y la clase. Todo eso lo fui aprendiendo en Neuquén.

Una historia que empezó en Rosario

¿Cuál fue tu primer Encuentro?

-El que se hizo en Rosario en 1989, fue el cuarto Encuentro Nacional.

¿Qué te dieron a lo largo de tu vida política?

-Es una experiencia única. La puesta en escena de la capacidad y la fortaleza que tenemos las mujeres. Un hecho político de envergadura desde hace 39 años. Nos paró el año de la pandemia, pero en forma ininterrumpida se fueron haciendo. Y yo creo que su esencia está en la cuestión organizativa y que se ve en la horizontalidad. Yo creo que el formato de los Encuentros fue lo que hizo que se sostuvieran durante tantos años. Y cómo han avanzado los talleres, no hay tema que no esté en el Encuentro. No hay. En Corrientes se agregó el taller de soberanía, el de fascismo, ¿por qué? Porque estamos en consonancia con lo que está pasando en Argentina y en el mundo. Entonces, es un gran aprendizaje y quienes van saben que ahí van a encontrar un espacio para hablar libremente.

Se pone en escena la potencia de los movimientos de mujeres y somos cientos de miles. ¿Qué reflexión hacés?

-En tres días tenemos que alojar a las mujeres que vienen, que es un trabajo de ingeniería: cada contingente en una escuela determinada, después viene el acto de apertura, después los talleres, después una marcha, una peña donde hay números artísticos, después un acto de cierre, elección de la nueva sede y el discurso de cierre. Todo eso las mujeres lo hacemos en tres días, si bien estamos un año discutiendo, con idas y venidas. Pero sí, es una experiencia única.

Estela cuenta que cada diez años las Naciones Unidas hacen un balance del avance o retroceso de la lucha de las mujeres en todos los países del mundo. En 1985 se hizo en Nairobi: “Y fueron feministas principalmente quienes acudieron y ahí se recomendó a todos los países hacer encuentros nacionales. De ahí surge el nombre de nacional, que después, con ese dinamismo que tiene el Encuentro, es legítimo que cambie. Entonces todos los países arrancamos con el primer encuentro, pero Argentina es el único país del mundo que lo sostuvo durante 40 años. Es fabuloso”.

¿Cómo describís ese proceso?

-A mí me llena de orgullo porque nos muestra la potencialidad que tenemos. Es impresionante. Y justamente por eso es que hoy somos el blanco preferido de todo el fascismo. Si no molestáramos a nadie, no seríamos el blanco principal.

¿Y en términos de tu militancia?

-Estoy orgullosa de haberme metido así y de todos los vínculos que se generan. Porque no es solamente lo que se organiza, sino todas las actividades que hay en el marco del Encuentro. Siempre disfruté las cosas que hacen las socorristas porque son muy ocurrentes, se ponen pelucas, me encanta. Y después las diversidades, los pueblos originarios, yo siento que me hace muy bien. Me siento así, orgullosa de eso en los Encuentros.

¿Cuáles marcaron puntos de inflexión?

-Un punto de inflexión fue el 2015 en Mar del Plata. Por la masividad. Y además también con compañeras nos pusimos a estudiar qué significó el Ni Una Menos. Un punto de inflexión, como todos los acontecimientos que atraviesan política y socialmente la lucha de género, explotan en los Encuentros. Y también estalló así con Ni Una Menos. Los talleres de violencia fueron impresionantes. Otro punto de inflexión para mí, más reciente, fue el Encuentro de San Luis, porque lamentablemente hubo una división. Hubo dos encuentros. Uno en octubre y otro en noviembre. Para mí el Encuentro fue el de octubre porque el de noviembre fue una cosa muy chica. Hubo mucha resistencia al cambio de nombre. Se llamaba Encuentro Nacional de Mujeres y se cambió a Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries. Todas las disidencias. Y yo creo que está bien. Y Bariloche fue el punto de inflexión que cerró el debate, aunque los debates nunca se cierran… Pero bueno, Bariloche logró unificar, porque si no íbamos a seguir con dos Encuentros y eso hubiera sido nefasto.

¿Vos fuiste a los dos Encuentros de San Luis?

-Sí. Fui al de octubre, que fue muy numeroso. Y después fui al de noviembre para ver qué pasaba. Y fue un encuentro chiquito. Me acuerdo que tuvimos una reunión multisectorial y me cargaban todas las organizaciones que estaban porque fui la única de Neuquén que fue al Encuentro de noviembre, sola, sola, pues nadie me quiso acompañar. Fui a ver, no quería que me la cuenten cambiada.

Y después en el de Bariloche se logró nuevamente unificar los Encuentros, eso fue importante, ¿no?

-Sí, trascendente. Las compañeras de Bariloche fueron a los dos Encuentros y subieron al escenario para pedir la sede de Bariloche en los dos Encuentros. Hicieron un esfuerzo porque vos tenés que organizar un viaje con 30, 40 mujeres en octubre y otro viaje con 30, 40 mujeres en noviembre. Es muy meritorio lo que hicieron las compañeras de Bariloche.

Esa división no debería volver a pasar.

-No, nunca más. Nunca más. Yo creo que han aprendido de eso. Diferencias hay siempre. Siempre hay una discusión, pero no hay que excluir a nadie. En todo caso, que se excluyan solas. Nosotras tenemos que unir.

Córdoba, el próximo Encuentro

Este año es en Córdoba.

-Yo creo que hoy toda la política pasa por derrotar a Milei. Todo lo que podamos aportar con este poderoso movimiento de mujeres tiene que pasar por ahí. Y yo creo que Córdoba es un punto también porque los cánticos de la marcha y todo, va a llegar a oídos de Milei.

Ojalá sea otro punto de inflexión. ¿Qué talleres te interesan este año?

-Hay varios, el de fascismo me gusta, y me gusta también algo más relacionado al feminismo.

No se vuelve igual de los Encuentros, ¿no?

-Algo cambia en cada mujer que participa. Y es así. Durante muchos años acá en Neuquén he armado colectivos para viajar y lo observás en las mujeres que suben al colectivo y que no ven la hora de que el colectivo arranque y salga. Ahí ves como que se liberan. Es una manera de liberación, dejan lo doméstico, y cuando vuelven es otro el debate, es otra la charla. Eso está comprobado, no es un eslogan: algo cambia en cada mujer que participa. Y por eso, y por muchas otras cosas, se sostienen en el tiempo y cada vez son más numerosos. No es porque sí y eso tenemos que valorarlo.

El 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries se va a realizar en la ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026.

Link de inscripción: linktr.ee/39encuentropluri.cba

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