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Relatos camino al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias: “El feminismo me permitió potenciar los lazos entre mujeres textiles”
Por Laura Rosso.-
De la mano de La Revuelta Colectiva Feminista, Marcela Navratil conoció los Encuentros Plurinacionales y también la organización feminista. Dice que este tiempo produjo un despertar en el que estamos juntas y abrazadas.
Marcela Navratil es cooperativista textil. Nació en San Rafael, Mendoza, hace 64 años. En 1986 se casó y con esa pareja se instalaron en Cipolletti, Neuquén, donde armaron un taller familiar de indumentaria escolar y trabajaban con egresades. Tuvo tres hijes y en 2003 se divorció. Quedó a cargo del taller, de sus hijes y de su propia vida. “Fue un vuelco muy grande”, cuenta. Siguió adelante con el emprendimiento pero no podía sostenerlo. El rubro textil era difícil y tampoco le gustaba trabajar sola. Así que con otras costureras que tenían talleres caseros o familiares, armaron la Cooperativa de Trabajo Septiembre Textil, en 2008. Cada una trajo las máquinas en comodato y arrancaron. Ese fue el inicio, todas tenían algo en común: la necesidad de trabajar e hijes a cargo.
“El despertar en el feminismo fue en esos años, -recuerda Marcela- y potenciar los lazos entre mujeres textiles fue a partir de ahí, aunque tal vez en ese momento no lo tenía tan claro, era como intuitivo: no queremos tener más patrón, no queremos trabajar de otra manera, queremos rebuscárnosla solas. Y con mujeres, siempre con mujeres”.
Este mes de septiembre cumplen 18 años. Marcela dice que el cooperativismo la impulsó en la búsqueda de otras miradas, a hacerse preguntas, a entender el patriarcado. “Yo nací en el campo, hice el secundario con la dictadura, y el formar una familia y tener hijos, lo mamamos. Por eso amo esta época. Aún con todo lo tremendo que se está viviendo, es una época en la que hubo un despertar. Las chicas pueden elegir, debatir, hay espacios como con las socorristas que en mi juventud no había”.
Marcela conoció a La Revuelta cuando su hija era chiquita y paseaban por un domingo por la feria de Neuquén. “Estaban los esténciles con el teléfono de la línea y mi hija me preguntó”. Marcela tuvo que empezar a investigar: “Eran los teléfonos de las socorristas”.
Fue un antes y un después, dice que empezó a darle un marco a lo que sentía. “La Revuelta nos dio espacio, nos entendió como cooperativa de trabajo de mujeres autogestivas. A nosotras no nos envían ropa cortada de otros lados. Nosotras gestionamos nuestro propio trabajo”.
Marcela lo subraya porque no es lo mismo que “estés en una organización donde te traen ropa cortada de otros lados, te pagan lo que te impusieron y no tenés mucho para debatir”.
Por eso, ella y sus compañeras aman “esta forma de trabajo tan hermosa que es el cooperativismo”.
La Revuelta empezó a comprarles ropa. Ruth fue la impulsora de “hay que comprarle a las cooperativas”, cuenta Marcela, cuando todavía no se hablaba mucho de eso. “Los pañuelos verdes y violetas no llegan solos, llegan con debate, llegan con charlas, con anécdotas, con ‘te cuento qué me pasó a mí’, con la visibilización. El debate nosotras lo hacemos arriba de las máquinas y para nosotras el camino es más sinuoso: si no tenemos ventas, no podemos cobrar porque no tenemos capital, entonces cobramos lo trabajado”.
Son ellas quienes organizan sus valores sobre lo confeccionado. Reparten como pueden y al mes siguiente impulsan más ventas. En ese contexto, La Revuelta comienza a encargarles la confección de pañuelos y las invita al Encuentro de Trelew, en 2018. “Fue tremendo -cuenta Marcela- yo viajé representando a la cooperativa con otra compañera. La Revuelta generosamente nos concedió el viaje y la estadía y la posibilidad de instalarnos para comercializar en los lugares de feria que hubieran”.
De ahí en más volvieron a participar en el Encuentro de San Luis y en el de Bariloche, siempre de la mano de la colectiva de Neuquén. “Y conocimos que ese era nuestro público, fuimos aprendiendo sobre la marcha porque nadie hizo un curso de marketing. Somos costureras y descubrimos que las mujeres que van a los Encuentros y que están en el territorio, es el perfil de nuestras clientas, que compran sabiendo a quién están comprando, que compran conociéndonos, aunque no nos hayan visto nunca, que compran porque somos mujeres, porque somos cooperativistas, porque estamos en el Encuentro y hay unos acuerdos tácitos.
Vivir este Encuentro y cada Encuentro
Al Encuentro de este año en Córdoba, Marcela irá nuevamente con La Revuelta. Cada año veía que había talleres a los que no podía concurrir porque no quería dejar sola a su compañera en el puesto. Ir a los talleres era algo pendiente para ella. Año a año veía cómo las temáticas de esos espacios crecían. “Y cómo se movilizan para llegar con nuevas propuestas. Me parece increíble la organización”. Este año Marcela va junto a dos compañeras de la cooperativa a trabajar en ese espacio que definen como seguro y amigable. Y también podrá disfrutar a pleno del Encuentro, estar en la marcha, hacer talleres y compartir algún espectáculo.
El primer Encuentro al que concurrió lo hizo con su compañera Rosario Cufari. Había un taller de gordofobia y Rosario la alentó a ir mientras ella se quedaba en el puesto. “Fue como un tsunami -dice Marcela-, ahí escuché por primera vez a compañeras que hablaban sobre la violencia que sufren los cuerpos cuando no son hegemónicos, y que yo también he sufrido. Siempre encontrás algún tópico que te toca, que te acompaña, que te abraza, que te interpela, te enoja y te hace reflexionar”. De aquella vez, Marcela recuerda a las compañeras de pueblos originarios que salían con sus ropas festivas a saludarlas y con los pañuelos verdes.
“Este tiempo es el mejor para mí”, vuelve a afirmar. “Cada vez me sorprende más el movimiento feminista porque va por más, para mejorarnos, para humanizarnos. Eso es lo que me mueve”.
Con tantos ires y venires, su máxima aspiración es ir a cada Encuentro: “Es mi viaje, es mi fiesta, con esto me festejo mi cumpleaños, quiero participar, quiero estar ahí, quiero ir a un taller completo, estar en el debate. Quiero estar descansada para ir a la marcha hasta que me dé el cuero. De ahí vuelvo renovada. Entonces, ¿qué le digo a las nuevas generaciones? Que no se priven de esto. Es el regalo más hermoso que podemos tener como mujeres, ir a un espacio tan increíble y con tanta organización”.
El 39° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersex y no binaries se va a realizar en la ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026.
Link de inscripción: linktr.ee/39encuentropluri.cba





