Relatos camino al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias: Kira Dávila Pino, “Espero volver y ser más fuerte”

Por Laura Rosso.-

Kira tiene 21 años y estudia la Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional del Comahue. Su nombre significa “la diosa del sol de los persas”. Lo encontró su mamá en internet. Vive en la ciudad de Neuquén con ella y su gato, “el único varón de la casa”.

Este año Kira se sumó a La Revuelta Jóvenas, un espacio que define como “un lugar para poder expandir la cabeza”. En la facultad, cuenta, a veces le resulta difícil relacionarse porque está “llena de gente conservadora”. Kira necesitaba expresarse, es feminista y estaba buscando un espacio seguro para hacerlo. Está agradecida a Olivia y a Ruth, que la invitaron a participar de algunas actividades en la Casa Revuelta. “Estoy re feliz con eso”, dice.

Este año, además, Kira va a participar por primera vez del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias. Tiene una expectativa que es íntima y colectiva a la vez: conocer a otras personas, compartir experiencias, aprender, sentir ternura y, sobre todo, descubrir que no está sola.

Encontrar un lugar de pertenencia

¿Cómo fue el acercamiento a La Revuelta Jóvenas?

-Este año sufrí de mucha ansiedad en la facultad y por todo lo que está pasando socialmente, que parece que no pega, pero pega. Y me puse psicológicamente bastante mal. Entonces mi mamá recurrió a Ruth para pedirle el contacto de una psicóloga. Y a partir de ahí, y de que voy mejorando, es que digo: “Che, necesito encontrar un lugar de pertenencia”. Porque en la facultad no me siento reconocida, no me siento cómoda.

Kira llegó a La Revuelta y empezó a participar de algunas actividades, como el ciclo de cine-debate. Poco a poco fue encontrando ese espacio de pertenencia que buscaba: un lugar seguro y afín, con temas que la convocan, donde puede participar y compartir inquietudes.

La palabra pertenencia aparece en su relato como algo que se construye en el encuentro con otras y otres. La posibilidad de compartir preguntas, incomodidades y preocupaciones. “Y bueno, ahora, lo que queremos hacer es encontrar más chiques que se quieran unir. Estar más unidas”, subraya.

Kira cursa desde hace tres años la carrera de Economía. Cuenta que recién ahora, a partir de su participación en La Revuelta, empezó a mirar de otra manera el espacio cotidiano de la facultad: “Es como que no me había dado cuenta. Ya van tres años y no había caído en la cuenta. Ahora que estoy con Las Revueltas, veo lo cerrado de mente que es ese lugar y el poco esfuerzo que hacen las personas ahí para mirar al de al lado, para decir: ‘Bueno, hay otras realidades, otras vidas’.”

Habla de un ambiente en el que resulta difícil abrir conversaciones: “Por eso es medio complicado tener una charla y no sentir que estás con un monstruo. Porque parece exagerado, pero posta que me pongo a contar historias de cómo te tratan, de que apenas decís algo ya son ‘kuka’ o ‘comunista’, no sé. Si ven a alguien de Humanidades con los pañuelos, la miran mal”.

Hay una escena que para Kira resume algo muy simbólico. Una vez pegó en la puerta del baño de la facultad un sticker de acompañamiento de aborto y se lo despegaron. “Estamos como con una brecha cognitiva, básicamente -subraya. Es duro estar ahí”.

Kira sabe que no es la única. También hay compañeras que estudian economía y que transitan ese espacio desde otros lugares: “Sé que hay muchas mujeres que estudian economía o ya son economistas y tengo ganas de hablar con ellas, preguntarles cómo hicieron para resistir y estar bien en un lugar así”. Tiene una explicación posible para la creciente presencia de jóvenes en la carrera: la identificación política de una parte de esos varones con el actual presidente, “que es economista”. “Y también creo que es el momento. Como el presidente es economista, muchos chicos de mi edad se han unido a esta facultad y a la economía por él, porque lo siguen”.

¿Qué economía imaginamos?

La conversación lleva a Kira a una pregunta: qué tipo de economía se enseña, quiénes tienen lugar dentro de ella, qué sucede cuando determinadas voces quedan afuera.

¿Cómo creés que opera esa identificación con una persona de las características del presidente, tan violento, tan misógino?

-Las chicas ahí no nos posicionamos, básicamente. O sea, es muy difícil porque primero tenemos muchos compañeros varones y muy libertarios. Entonces está difícil que escuchen a las mujeres. Es como que no se da tanto el debate.

Kira vuelve sobre una sensación: “Es muy violento el ambiente y muy cerrado. Y eso me hace preguntarme cómo sería una economía pensada desde una mente más abierta. Porque imaginate que les cuesta un montón considerarnos a nosotras, a sus compañeras, a las disidencias, que están más invisibilizadas todavía. Es muy loco. Por eso digo: mirá dónde estamos que la economía queda en manos de esta gente”.

¿Te imaginás una economía feminista, capaz de mirar la vida cotidiana, los vínculos y las desigualdades desde otro lugar?

-Qué distinto sería todo. También nuestra vida cotidiana si lo económico pudiera pensarse no solamente desde el capitalismo y sus lógicas, sino desde una perspectiva feminista.

“No estás sola”

Este va a ser tu primer Encuentro. ¿Qué sentís?

–Siento que va a ser un momento en el que me caiga la ficha de: “No estás sola en esto”, en esta lucha. De que hay un montón de chicas y chiques que están como yo, que necesitan un espacio de pertenencia y poder decir lo que piensan en un lugar seguro. Siento eso, que me va a caer la ficha de que somos muchas y muches.

¿Y cómo te decidiste a ir?

–Ruth me avisó que se había bajado una chica y que estaba ese lugar para mí, si quería. Y yo dije: “Sí, ¿por qué no?”. Espero que sea un espacio de mucho aprendizaje y también de ternura. Que sea esperanzado. Siento que encuentro un poco de amor en un mundo donde no lo hay tanto.

Cuenta que su mamá le contó que cuando ella participó de un Encuentro era el momento de la Marea Verde y que estaba marchando y vio toda esa ola de mujeres y disidencias juntas en una misma lucha. “Me dijo que fue re lindo”, recuerda Kira. Y agrega: “El aborto ahora es ley, pero la lucha sigue para que se cumpla. En Chile, por ejemplo, pasa que les hacen escuchar los latidos en las ecografías  y me parece espantoso. Ya con la experiencia de que me hayan despegado el sticker de la puerta del baño de la facultad, da la pauta de lo que pasa, que se le sigue soltando la mano a esas chicas que quieren decidir no ser madres por el momento. Hay que reivindicar la lucha y defender la ley”.

Se suele decir que vas a un Encuentro y ya no sos la misma. ¿Qué te gustaría que te produzca a vos?

-Me gustaría que me de esa fortaleza o esas herramientas para poder defender mis ideas, sobre todo en el ambiente de la facultad. Como esto que digo, de no sentirse sola en la lucha. Hay un montón de gente que piensa lo mismo o parecido y que nos apoyamos. Entonces eso: tener la fortaleza de poder decir “basta”. Basta con esta violencia, basta con este retroceso que se está dando. Así que espero volver y ser más fuerte.

¿Qué te aportó ser parte de La Revuelta Jóvenas?

-¡Ay, saben un montón, eso me encanta! Que sepan un montón está bueno porque yo vengo con todas estas cosas, tratando de romper un poco, y de repente te brindan la posibilidad de expandir un poco la mente y tener otro tipo de razonamiento, ¿no? Y abrir los ojos.

El 39° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersex y no binaries se va a realizar en la ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026. 

Link de inscripción: linktr.ee/39encuentropluri.cba

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