Comenzó el juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko: alegatos de apertura, primeros testimonios y una comunidad que pide justicia

Por Emiliana Cortona y Melina Fit.-

A las 8:48 arrancó una audiencia histórica en Neuquén: la primera del juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko. El inicio, lo dio el juez técnico Luciano Hermosilla. Para esa hora, las partes ya estaban sentadas. La fiscalía con el fiscal jefe Agustín García, la querella con los abogados Fernando Gómez, Jesica Falcone y Shirley Sarazola y la defensa: con el abogado Ezequiel Leanza junto con el único imputado Roberto Daniel Sánchez.

Entre el público, en primera fila, estaba Marco Millapán, hermano de Azul Semeñenko. Detrás, al costado, la sala estaba repleta. Afuera, del otro lado de las escalinatas, organizaciones sociales, feministas y transfeministas, amigas, conocidos y sindicatos desplegaron una bandera que decía: “Acá se juzga un transfemicidio. Justicia por y para Azul”. 

“Buen dia a todos, mi nombre es Daniel Sánchez”, fue lo único que se le escuchó decir al imputado, quien hasta el momento no ha hecho ningún tipo de declaración. 

Roberto Daniel Sánchez, único imputado por el transfemicidio de Azul.

El fiscal García narró al jurado popular la teoría del caso: cerca de la 1:40 de la madrugada, recién iniciado el 25 de septiembre de 2025, Azul Semeñenko, que en algunas ocasiones ofrecía trabajo sexual, estaba en la calle Félix San Martin casi Santa Cruz. Allí en una Ford Ranger blanca se aproximó Sánchez. Azul subió a su vehículo y fueron a la casa del imputado: “Ahí dentro”, dijo el fiscal, “se produce el ataque de Sánchez a Azul”. Sánchez la golpeó, le fracturó el antebrazo, le hizo al menos 25 lesiones con arma blanca en el tórax, en el abdomen, en los brazos, en las piernas y en la cara. 24 horas después, en la madrugada del 26 de septiembre, Sánchez sacó el cuerpo de Azul sin vida de su casa. Lo envolvió en un gazebo azul, lo ató con alambres y lo cargó en la parte trasera de su camioneta. Lo llevó entre 14 y 15 kilómetros lejos de su casa, cerca del límite entre Neuquén y Plottier. Lo tiró en un canal de desagüe. Finalmente, contó el fiscal, el martes 14 de octubre unos transeúntes encontraron el cuerpo de Azul. 

Marco Millapán, hermano de Azul.

García adelantó que su teoría se basará en distintas pruebas: en testimonios de personal policial y de criminalística que trabajó en el lugar del hecho; investigadores policiales y análisis de videos. También intervenciones telefónicas que para el fiscal son fundamentales: “Quiero que presten atención – cuando se escuchen esos audios – a cómo Sánchez se refiere a la víctima, cómo a medida que iba avanzando la causa iba hablando”, le dijo al jurado popular. 

El fiscal Agustín García.

También se procurará generar prueba a través de peritos, licenciados en criminalística y una antropóloga que buscará dar contexto y explicar las vulnerabilidades a las que las mujeres trans están expuestas. “Es muy importante que escuchen lo que la antropóloga tiene para decir porque permite entender algunas cuestiones sobre la vida de Azul Semeñenko”, dijo García. Y, por último, contó que se escuchará a un psiquiatra, a un psicólogo y a médicos forenses que “les van a explicar cómo algunas heridas dañan y otras causan dolor”.

Para la fiscalía el homicidio que cometió Sánchez está triplemente agravado: por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por violencia de género.  “No estamos para juzgar la vida de Azul, sino para juzgar qué le hizo Sánchez a Azul en la madrugada del 25 de septiembre en su casa”, cerró el fiscal.

Por parte de la querella habló el abogado Fernando Gómez. Aseguró que su investigación es idéntica a la del Ministerio Publico Fiscal y que coinciden en la teoría del caso y en la acusación. Además, anticipó que habrá pruebas que van a demostrar cada uno de los hechos que narró la Fiscalía y que van a mostrar que lo que pasó la noche del 25 de septiembre no es un evento de extrema excepcionalidad en la vida de Sánchez. 

El abogado querellante, Fernando Gómez.

Gómez hizo foco en los tres agravantes. “Van a conocer lo que es el overkill”, le dijo al jurado, “Sánchez desplegó una inusitada violencia”. “Despójense de los prejuicios, la ley es lo que importa, Azul era una mujer trans”, agregó en referencia a la Ley de Identidad de Género, “cada una de las partes feminizadas del cuerpo de Azul fueron atacadas”, aseveró. 

El abogado de la defensa, Ezequiel Leanza, tuvo una corta intervención. “No vamos a discutir lo indiscutible. Hubo una tragedia. Pero, hay una diferencia grande entre lo que es un acto de crueldad planificado desde la frialdad y una reacción de una persona que colapsa”, dijo. 

Luego fue el momento de los testigos. La primera fue Romina Millapán, una de las hermanas de Azul que logró narrar las distintas vulnerabilidades a las que estuvo expuesta desde su infancia hasta su adultez. 

A los 6 años, contó Romina, Azul le manifestó a su mamá que quería ser nena. Y narró distintas situaciones en las que Azul fue violentada. Como por ejemplo cuando tenía 12 años y en la Escuela 61 le hacían bullying porque prefería estar con las nenas. O cuando un grupo de jóvenes le empezó a gritar en plena calle: “puto” y en una esquina, tras un ataque, le robaron la remera y las alpargatas. También las varias veces que quiso abandonar la secundaria porque lo trataban de “maricón”. O cuando había logrado conseguir un trabajo de panchero y volvió una madrugada con heridas por una golpiza que le habían dado en pleno centro neuquino. O cuando fueron a la Fiesta de la Confluencia y un grupo de jóvenes las persiguieron al grito de “tremendo trava”. 

También narró que la depresión y ansiedad que sufría Azul se disiparon a sus 43 años, el día que consiguió tener el DNI con los tres nombres que ella eligió: Mia Natasha Azul Semeñenko. “Estaba chocha, feliz”, contó.

La segunda testigo fue Verónica Yañez, compañera de trabajo que hizo la denuncia de su desaparición. A lo largo de su testimonio relató que se desempeñaba en el área de maestranza en el Centro de Atención a la Víctima -era cafetera-, que tenía una muy buena relación con sus compañeras de trabajo, que compartía mates, almuerzos y que les había contado que tenía deseo de operarse, que cuidaba a sus gatos y que quería mudarse. 

También que más de una vez la habían agredido y que muchas veces no le alcanzaba la plata porque se le iba el sueldo en alquiler. “No es fácil ser una persona del colectivo de las diversidades en el oeste de la ciudad” le dijo una vez, “ser una travesti y vivir en el barrio es muy discriminador”.

Entre el 23 y 24 de septiembre fue la última vez que la vio.  “Era una compañera responsable y eso fue lo que nos llamó la atención porque no faltaba nunca”, dijo. Alertada por sus compañeras de maestranza hizo la denuncia, primero un llamado y luego se acercó a la comisaría 16, del barrio San Lorenzo. 

Los últimos dos testimonios se relacionaron al hallazgo del cuerpo de Azul en un desagüe sobre la calle Pergamino, en cercanías a la Río Colorado, en el límite de Neuquén con Plottier. Declaró el joven que vio el cuerpo mientras paseaba con su pareja y sus perros el  14 de octubre de 2025 . Detalló que el cuerpo no se veía desde la calle, él lo divisó porque uno de sus perros se dirigió hacia el canal. Aseguró que había un olor nauseabundo, que la zona tiene mucho tránsito vehicular pero poco peatonal, y que no tiene iluminación artificial. La cuarta testigo fue una oficial policial que recibió la llamada por el hallazgo del cuerpo y que intervino en las primeras medidas de preservación del lugar. “Pude ver que estaba atada con un alambre a la altura de los hombros”, describió y también aportó que ese día el caudal del canal estaba más bajo de lo habitual.  

Las audiencias continuarán durante la semana del lunes 5, se espera que declaren en total alrededor de 70 personas. 

Pena ejemplificadora

Al finalizar la jornada Tatiana Breve, de ATTTA Neuquén, se mostró esperanzada con el juicio: “Vinimos cargadas de optimismos y buenos deseos. Si bien no es la primera vez que se condena a una persona por ejercer violencia hacia nuestras vidas, sí es la primera vez que logramos que la sociedad de conmoviera, que las organizaciones feministas y los sindicatos se movilizaran. Creemos que esta vez vamos a lograr una pena ejemplificadora, este hecho tiene que marcar un antes y un después en el modo de tratar y de cuidar nuestras vidas”.

La violencia hacia las personas travesti-trans es una de las más invisibilizadas. El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ registró en 2025 un total de 227 crímenes de odio, que implican agresiones físicas, lesiones de diversa gravedad e intentos de suicidio o agresiones no fatales. El observatorio “Ahora que sí nos ven”, publicó un registro el último mes de 6 travesticidios/transfemicidios en lo que va del 2026.

 

 

 

 

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