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Habitar la multitud, tramar en comunidad
Por Emiliana Cortona y Melina Fit.-
El 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries desborda de charlas, de conversaciones, de intercambios. Córdoba se transforma y quienes vamos también. “Con la menopausia se resecan las paredes de la vagina y eso genera dolor”, se escucha a una mujer de unos 60 años hablar con su compañera. “¿No me digas?” le contesta. Caminan por Avenida Vélez Sarsfield, van ligero para no llegar tarde a la marcha contra los travesticidios.
“Saludame guacha que hace como dos años no nos vemos”, se oye cerca de la radio abierta en Plaza de la Intendencia. ¡Ahhh pero si es como si te hubiese visto ayer”, contesta la otra. A pocas cuadras de ahí, desde las escalinatas de un hotel, frente a La Cañada una mujer grita: “vengan todas que nos sacamos una foto chicasss”.
En medio de la multitud, ahí donde no cabe un mate más, esperando el comienzo de la Asamblea feminista de Abya Yala, una nena dice: “Má no veo que están haciendo. Ahh están quemando una bandera”. Su madre ríe y le contesta: “no, están prendiendo un sahumerio”.
“Es el encuentro de mujeres”, le explica una mujer a sus dos hijos pequeños. “El encuentro plurinacional de mujeres”, remarca mientras camina de la mano con ellos hacia la plaza de la Intendencia, colmada de feriantes, puestos de comida, de libros, de stickers, de peluches y de ropa. Como en cada encuentro las plazas se convierten en centros culturales y políticos.
A pocos metros de ahí una joven cuenta de la joda anoche: ¿Hasta qué hora se quedaron en el festi torta?”, le preguntan. “Y … .hasta las 4:30. Hicimos pogo. Fue muy divertido”.
La Asamblea de Abya Yala ya comenzó y por el parlante se escucha a la machi Betiana Colhuan, de Villa Mascardi, Bariloche, decir: “Invoquemos a las fuerzas. No estamos solas. Estamos con cada una de las compañeras que han asesinado. Están presentes hoy, cada una de esas luchadoras que han asesinado en sus territorios, están presentes”.

Unos minutos después quien habla por el micrófono es Liliana Daunes: “¡Globalicemos la esperanza!”, grita frente a un grupo de mujeres que escuchan atentas, “ésta fase del capitalismo es incompatible con la vida”. Desde la Red Compañera, de acompañantes de abortos, Ruth Zurbriggen apunta con agudeza: “desde estas redes de acompañantes, desde el Abya Yala, elogiamos las decisiones sobre nuestros territorios corporales, elogiamos esa decisión que nos parece uno de los primeros pasos para seguir enfrentando la lucha en los territorios”. Para cerrar, remarca: “queremos un mundo justo donde las niñas y adolescencias no sean madres. A los conservadurismos de todo pelaje les decimos: acá estamos, la baja de natalidad nos importa nada. Jodanse, porque ahora abortamos juntas, lo sabemos, lo aprendimos”.
La defensa de los territorios, la lucha contra los fascismos, el pedido de justicia ante la cantidad creciente de femicidios y transfemicidios, la exigencia de aparición con vida de tantas mujeres como Delicia Mamani Mamani de Córdoba y Luciana Muñoz de Neuquén, las resistencias frente al ajuste y el endeudamiento, la reivindicación de leyes de la Educación Sexual Integral y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y la convocatoria a la marcha nacional del 15 de octubre, fueron algunos de los temas más convocantes del encuentro. El pedido de justicia por y para Azul Semeñenko también estuvo presente durante distintos momentos: en el acto de apertura, en la radio abierta que organizaron Radialistas Feministas, en un mural que pintaron artivistas de todo el país, en la marcha contra los travestidicios y en la marcha central.
El encuentro llega por todos los sentidos. Los sahumos de las machi, se mezclan con el humo de las parrillas que funcionan a toda hora en la plaza. Pero el palo santo triunfa y queda flotando después de la ceremonia de apertura, de la asamblea del Abya Ayala, de la marcha por los travesticidios.
Se ven banderas, pañuelos violetas y verdes por doquier, paraguas multicolores, pecheras amarillo flúor (son las que eligió la comisión organizadora para identificarse), rondas multitudinarias y pequeñas, filas para una tortilla norteña, abrazos, también besos, sonrisas emocionadas, puños en alto.
Pero sin dudas lo más vistoso del encuentro es la marcha del domingo. La que aglutina a todas, a todes, en un recorrido extenso y poderoso, que dimensiona los esfuerzos y las ganas de ser parte de un momento histórico. La que es performance: hay bailes, pelucas, peinados, rostros, cuerpos pintados, batucada, bengalas. La que es alegría desenfrenada.
La columna principal estuvo encabezada por mujeres de distintos pueblos originarios y recorrió buena parte del centro de Córdoba, desde Avenida Olmos y Maipú hasta Avenida Concepción de Arenal. En representación del pueblo mapuche, estuvo Amancay Quintriqueo: “Fue una emoción muy profunda, pero también una enorme responsabilidad política histórica y espiritual. Es la segunda vez en los 39 encuentros que las mujeres indígenas encabezamos la marcha, y eso no es un hecho menor, es parte de una disputa que también existe al interior del movimiento feminista en Argentina. La disputa por el reconocimiento de nuestras voces, de nuestras luchas de nuestras identidades y de nuestros derechos. Como mujeres indígenas hemos tenido que luchar, no solamente contra el racismo, el colonialismo, el despojo territorial y las violencias que vivimos en nuestras comunidades, sino también para que nuestras demandas tengan un lugar real dentro del espacio de organización del feminismo, encabezar la marcha significa también decir que estamos acá que tenemos una historia propia y que no queremos que se hable de nosotras sin nosotras”.
“¿Qué son esas pelucas rosadas?” Pregunta un adolescente mientras ve pasar la columna de Socorristas en Red. A modo de respuesta se escucha uno de los hits del cancionero transfeminista: “la mar estaba serena, serena estaba la mar….llegaron las socorristas y todo empezó a temblar”, también con su versión contra el ajuste: “llegaron los feminismos, la deuda empezó a temblar”. Junto con Ni Una Menos y Movida Ciudad llevan una bandera que dice: “Nos endeudan para dejarnos morir, nos organizamos para vivir”.
La lluvia que amagó durante el fin de semana, descargó finalmente el lunes en el acto de cierre, donde se eligió por unanimidad la próxima sede: Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí comenzaron los encuentros, en 1986, y 40 años después, los feminismos y transfeminismos volverán a tomar las calles de la ciudad más grande el país, con un mensaje claro: enfrentar los fascismos.









