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«¿Qué hicieron ustedes contra el patriarcado, muchachos?»
Conversación entre el actor Ismael Azcurra y el dramaturgo y director Sebastián Fanello, en ocasión del estreno de Crypto Bro, la parte 2 del díptico del genocidio, ensayada en Casa Revuelta desde octubre de 2025. La obra doppelganger de Vil, como la presentan ellxs, se estrena este domingo 20 de septiembre, en Deriva Teatro (Sarmiento 841, Neuquén) y continúa haciendo funciones por tres domingos más.
Seba: Son tiempos de paroxismo. La violencia domina y es la característica principal del patriarcado y la heterosexualidad como régimen político. Aunque quede oculta en expresiones de “aliadines” y “desconstruides”, la violencia patriarcal siempre está. Son los varones los portadores de esta plaga y ahora están nuevamente en primer plano, bajo nuevos diseños con ayuda de las redes digitales, adoptando formas idiotas como el mentado Crypto Bro: varones abiertamente machistas, misóginos, meritocráticos, aspiracionistas y un largo etcétera vomitivo, que promueven por distintos canales de la virtualidad formas de vida ultraderechistas y fascistizantes.
Isma: Y Crypto Bros son también los “líderes del mundo” que están ahora librando “la revolución de la IA” y la tecnología. Toda una decantación del entramado subjetivo de ultraderecha, de mercado, neofascistizante, sumado al recrudecimiento patriarcal y de valores conservadores de la heterosexualidad como régimen político.
Seba: Esta época es muy de chabón. Muy de “quién tiene la poronga más larga” y se siente en el aire. El backlash vino a vengarse con todo y andan los fachos a sus anchas, como digo en Vil, la obra que junto a esta obra forman el díptico del genocidio, un díptico que toma el genocidio de Palestina como tema urgente, pero a la vez aprovecha para entrelazar esa catástrofe global sionista con los fascismos de la contemporaneidad. En este caso profundizamos en estos varones pro Israel, pro Estados Unidos que derraman lo fascistizante por todos lados ¿Cómo crees que le va a caer Crypto Bro a la gente?
Isma: ¡Mal! (ja, ja) Como suelen caer tus obras y tus trabajos. Con una densidad crítica que no para de atacar la realidad. Es donde yo agencio: atacar al sistema, atacar lo establecido, atacar el lenguaje desde lo poético. Defender estas formas de ataque que tiene el teatro de Goodbye Stanislavsky. Con Crypto Bro en particular, siento que es abrumadoramente actual, como una app que se actualiza y se alimenta a diario de lo que nos pasa, condensa muy bien “el capitalismo de varones” que hoy en día vuelve recrudecido a estar en primer plano. Frente a eso, por supuesto que me inquieta la pregunta: ¿Qué hacemos los varones? ¿Qué estamos haciendo frente a este recrudecimiento facho y macho que abunda? “La deuda es de los varones”, decías en Socorro Desnuda y vaya si lo es, con figuritas como los Crypto multiplicándose por ahí. Bueno, si sirve de algo, acá estamos nosotras poniendo el cuerpo para enrostrar estos diseños, para enunciarlos, hablarlos críticamente y evidenciar cómo el entramado va desde la violencia machista hasta el genocidio en Gaza, pasando por infinidad de (ya no sé si decir “micro”) fascismos.
Seba: ¡Qué buena, Socorro Desnuda! Parte del público se escandalizó por la hipótesis final de salir a cortar pitos. ¡Ja! En otra de mis obras, Suburbia, hablábamos del “amor entre varones”; un afano poético a la homosexualidad combativa del Frente de Liberación Homosexual (1971-1976). Sé, porque te conozco, que esa categoría: “el amor entre varones”, por llamarla de algún modo, te quedó resonando. Lo traigo porque estamos en babia los chabones en relación al territorio de lo afectivo y claramente esto potencia el surgimiento de Crypto Bros. Con esto no quiero decir que no circule lo afectivo en un club deportivo o en una gestión obrera, obvio que sí. Pero siempre hay un límite en el cual aquello que nos han enseñado las viejas vidas queer, las existencias disidentes que abrieron camino, los múltiples feminismos y las teorías de género parece nunca cuajar entre varones. Entonces ¿Cómo pensás “el amor entre varones” en relación a esto que traes de “la deuda es de los varones”?
Isma: Ahí está la heterosexualidad, comiéndose todo.
Seba: Exacto ¡ja!
Isma: La heterosexualidad, como un monstruo se come todo. La heterosexualidad, que ya sabemos, no se gestiona solo por la práctica coital del varón por encima de todo, poniendo su poronga por delante donde sea. Sabemos que se trata de dispositivos heterosexuales que regulan todo: el trabajo, la familia, la reproducción, las amistades, los vínculos, las relaciones sexo-afectivas, es decir la vida toda. Se ha perdido muchísimo la crítica al régimen heterosexual, por no decir que está desaparecida. Tal vez sea por la urgencia de tener que atajar tantos ataques por todos lados. Vos mismo me decías que en el gremio de la actuación y los actores se retrocede cada vez más, que hasta te costó encontrar un actor que haga al Crypto Bro por los riesgos que supuestamente conlleva a su masculinidad.
Seba: ¡Ponele! !Ja! Las cosas que he tenido que escuchar de los actores varones. Para mí se conecta y lo decimos en la obra, este primer plano de Cryptos, con la tibieza de los actores paquis, que de manera insistente perpetúan cómodamente ficciones en oda a la heterosexualidad. ¿No se cuestionan lo que narran? ¿A qué le ponen el cuerpo? Hoy más nunca este régimen debería estar siendo cuestionado, porque ahí se manufacturan estos diseños aberrantes que vienen por nosotras y esos embriones están a un paso de ser Bros.
Isma: ¡Sí! Todos los varones están a un paso de ser Bros. Como varón, al cual lo educaron con juguetes para varón, con deportes de varón, con equipamientos subjetivos para que sea un chabón, personalmente, busco en la experiencia de actuación (y también en otras, claro está, jaja) aquello que desmantele lo que hicieron de mí. Que nunca se desmantela del todo y por eso una debe insistir en la gimnasia esa. Tus obras hacen eso o vos hacés eso con tus obras. Se puede encontrar en tu trayectoria teatral una opinión bien disidente en relación a los varones, inclusive los varones de la disidencia. En mi experiencia, los grupos de chabones que he frecuentado y frecuento, me ponen siempre en el vértice de ser eso otro que vale menos, esa otredad que construye el patriarcado para violentar. Lejos de victimizarme, yo lo uso como estrategia de autodefensa para ver hasta dónde escala esa intención. La soberbia de los chabones la considero patética y no deseable, esa pretensión de meter miedo que tienen cada vez que los encontrás en algún lugar. En la obra subimos al máximo esas características del Bro, que en lo personal me avergüenzan del mundo de los varones.
Seba: Somos conscientes de que todos los varones tienen un Bro en potencia.
Isma: ¡Claro! Lo decimos en la obra.
Seba: Y, además, es fácil reconocer a los Bros libertarios, pero nos interesa interpelar a aquellos que se quedan en el medio en vez de tomar partido. En estas épocas de tanto odio promovido por la clase política, tenés a tipos que se quedan haciendo la plancha o escondidos en lo virtual, o detrás de redes más acostumbradas a la resistencia. Por otro lado, aprovechan para quedarse en el molde porque alguna vez los retaron en espacios feministas o temen ponerse la remera de algún feminismo sin que antes les hayan dado permiso. Es decir, no hacen nada. La sensación es que los chabones no han logrado nada durante estos últimos cincuenta años en los cuales las redes afectivas del feminismo, el socorrismo, las teorías de género, la teoría queer y la experiencia y militancia activa de todas estas cuerpas, en la calle, en el barro, luchando, abriendo camino, resistiendo contra el patriarcado, parece no tener parangón en los chabones. Una piensa: ¿qué hicieron ustedes contra el patriarcado, muchachos? Y todavía esa respuesta es: ¡nada! o escaso, o muy poco. En Neuquén, los femicidios siguen en aumento. Somos de las provincias con las estadísticas más altas en femicidios. ¿Y? ¿Varones?
Isma: Totalmente. Al contrario, se multiplican en sus versiones más repugnantes: Crypto Bros. Y frente a esa multiplicación y avance de esos diseños, mantienen todavía pactos de varones, para poder seguir surfeando tranquilos en los escondites de la heterosexualidad. Esos tibios, tienen al Crypto Bro encarnado, lo entrenan en los gimnasios, en los bares, en la cancha. En sus agendas no parece ser primordial el crecimiento de estos energúmenos. En gran medida, gobiernan por eso.
Seba: Ojalá vengan varios a ver Crypto Bro y a incomodar sus culos en la butaca. ¡Ja, ja! Hay que seguir provocándolos. Hay que seguir haciendo alianzas con los feminismos que corren mucho más rápido en la crítica al sistema. Como nosotras que durante meses contamos con la generosidad de La Casa Revuelta para ensayar este monstruo y no hubiese sido posible construirlo sin ella.
Isma: ¡Uf! ¡Qué hermoso espacio! ¡Qué hermosa casa! Gracias.
Seba: Una Casa que jamás podrán armarse los chabones, si siguen así, retrocediendo. ¡Jaja!
Isma: Los chabones retroceden más que nunca, parecen cavernícolas. Vengan a ver Crypto Bro que nos reímos de eso.
Seba: Gracias Isma, nos vemos el domingo 20 en la escena.
Isma: De nada, gracias a vos, Bro! ¡jaja!





