Relatos camino al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias: Julieta Cuevas, una casa nueva para seguir la fragua feminista

Por Laura Rosso.-

Hay años que dejan marcas. O un movimiento que empieza a cambiarlo todo. Para Julieta Cuevas, 2026 es uno de esos años: cumplió 30 y encontró en la colectiva feminista La Revuelta, un lugar donde activar, estar con otras y otres, y mirar lo cotidiano desde una perspectiva diferente.

Julieta nació en La Plata y desde hace cuatro años vive en Neuquén, estudia Psicología en la Universidad Nacional del Comahue. Junto a su pareja tienen tres hijes. Decidieron mudarse buscando una vida más tranquila, cerca de la naturaleza y del río. En ese paisaje apareció también otra búsqueda: encontrar un lugar donde poner en movimiento sus ganas de militar y de estar para otras y otres. Fue en enero de 2026, cuando conoció a La Revuelta y en su vida cotidiana aparecieron encuentros, talleres, rondas, conversaciones, organización feminista y disfrute. Además, este año es su primer Encuentro Plurinacional. Y Julieta cuenta los días para que llegue ese momento.

-¿Encontraste en La Revuelta una casa, otra casa?

-Sí, tal cual.

-Este es tu primer Encuentro Plurinacional. ¿Por qué decidiste ir? La Revuelta habrá tenido bastante que ver.

-Sí, fui con elles al Primer Encuentro Provincial que se hizo este año en Aluminé. Venía compartiendo actividades y fui a ese Encuentro. Ahora voy a ir por primera vez a un Encuentro Plurinacional y sí, ya cuento los días.

-¿Cómo surgió la idea?

-De mis ganas de ir y de experimentar, de ver cómo es. Cuando empezaron a armar el viaje a Córdoba, enseguida me anoté. Para mí es importante ir acompañada por ellas.

-¿Qué escuchaste acerca de los Encuentros?

-Que hay mucha energía. Que no estamos solas. Que, claro, cada una tendrá sus problemáticas, pero que vamos todas para lo mismo: nuestros derechos, nuestras inquietudes y nuestras ganas de encontrarnos y eso está buenísimo. 

Julieta habla de este momento en el que reina la individualidad, el “arreglate sola, solo” y frente a eso, poder estar en un Encuentro y sentirse acompañada le genera entusiasmo. “Sí, y mucho movimiento interno también. No es solo el viaje. Además es un espacio para mí. Todo este año fue un empezar a hacer cosas nuevas con La Revuelta y esto también es nuevo. Me imagino pasándola bien, en un lugar de comodidad, de tranquilidad, de sororidad, de acompañamiento”.

Hay algo de esa palabra, acompañamiento, que aparece una y otra vez. Como si encontrar a otras también permitiera encontrarse. Junto a Belu y a Carolina armaron en La Revuelta el espacio Rondas para acompañarnos. Julieta cuenta: “Son encuentros una vez por mes para mujeres que acompañan o cuidan a personas con consumos problemáticos. Es un espacio que no es terapéutico, sino para que ellas vean que no están solas, que hay otras que pasan por lo mismo. Tuvimos el primer encuentro el mes pasado y quedamos muy contentas”.

Rondas para hacer visible una pregunta: ¿quién cuida a quienes cuidan? “Una de ellas contaba que su vida se puso en pausa”, recuerda Julieta. Y también de eso se trata la ronda, de recuperar un lugar para quienes muchas veces quedan suspendidas detrás de las necesidades de otras personas. Un espacio para hablar, para escuchar y descubrir esa experiencia colectiva.

“Vas y no volvés igual”

Julieta se define como muy fan de la historia de la ley del aborto. “Me leí todo, vi muchos videos. Es nuestra lucha, la de nuestra generación, por así decirlo. Y hay que cuidarla, acompañando decisiones, estando ahí”.

-Una no es la misma cuando vuelve de un Encuentro, ¿escuchaste decir esa frase?

-Cuando estábamos en Aluminé, empecé a preguntar cómo era el Encuentro Plurinacional, ahí éramos unas 200 personas y me imagino que en el Pluri son muchísimas más. Empecé a preguntarle a las chicas. Y una me dijo: “Vas y no volvés igual, volvés distinta”. Como con más ganas de seguir militando, activando, acompañando.

El Encuentro provincial le mostraba esa potencia. La posibilidad de encontrarse con otras realidades y escuchar historias y experiencias.

-¿Qué taller recordás del Encuentro provincial?

-El de trata, creo que se llamaba Trata y sistema prostituyente. Estuvo fuerte porque había otras chicas que eran de El Chañar, una localidad pequeña de Neuquén y contaban que ahí en la ruta hay mucha prostitución, que desaparecen pibas. Y viste que una por ahí va con una idea o piensa algo y en los talleres, esos intercambios o charlas, te hacen ver las cosas desde otra perspectiva. No sé, como que salís del frasco, digamos. Y ves que todas las realidades son distintas…

Los Encuentros también son eso: escuchar lo que pasa en otros territorios, descubrir que hay experiencias que se parecen y otras que abren preguntas nuevas. Julieta también se imagina la marcha del Pluri y dice. “¡Guau, el poder que tenemos! Sí, me imagino que debe ser potente”.

La forma de mirar lo cotidiano

-¿Sentís que tu vida, desde que estás en Neuquén y en términos de activismo y militancia, se abrió? 

-Sí, imaginate que yo era de las que decía que era perder el tiempo. O sea, a ese nivel. Y cuando empecé con La Revuelta me cambió todo. La forma de mirar lo cotidiano, el vínculo con mis hijes, qué pasa cuando salís a la calle. Empezás a mirar las cosas de manera diferente y a nombrarlas de otro modo también. Replanteos de cosas con las que te criaste o que la sociedad espera de vos.

Cuando se juntan a organizar las rondas aparece una energía feminista, ¿no?

-Es como un motor, una motivación. Tengo más ganas de recibirme y de poder contribuir en lo que sea desde este lado y de manera colectiva.

Julieta se acuerda del día que llamó a la Casa Revuelta y, a la semana fue y la recibió Ruth Zurbriggen. En pocos días pasó de compartir videos en Instagram a activar con la colectiva. “Y yo creo que acá, en Neuquén, se me despertó la llama”, dice. Un antes y un después en la vida de Julieta. El activismo también despertó conversaciones con su pareja y sus hijes. Hablar, contar, tratar de incorporar que hay muchas realidades, que no hay que juzgar y ayudar en lo que se pueda. “Ojalá que más adelante podamos compartir el Encuentro con mis hijas”, dice Julieta.

Una militancia hecha también de disfrute

La Revuelta ya forma parte de su vida. “Yo me crié en un ambiente donde eso de militar era perder el tiempo, y a la vez sentía estas ganas de querer ayudar, de querer estar, de querer activar. Y no sabía cómo. No sabía dónde buscar, cómo buscar. Y una amiga me dijo: ‘¿Por qué no buscás alguna colectiva y ves qué onda?’. Y ahí me metí y no me fui más”.

Julieta tampoco sabía que había tanta militancia en Neuquén. Buscaba esos encuentros que pueden ser muchas cosas: reuniones para organizar talleres y rondas para acompañar y también encuentros de otro tipo: “De vernos desde otro lado, encuentros de disfrute, de diversión, de festejo. Ir con la mesita de ESI a una escuela secundaria con Vilma, otra compañera revuelta. Cosas que te hacen bien”. Y en esa frase aparece una dimensión fundamental de la militancia feminista: la posibilidad de construir espacios donde la política no esté separada del afecto, del cuerpo, del deseo de encontrarse y hacer comunidad. “Quiero dar a otras mujeres, ayudarlas, escucharlas, que tengan un espacio donde nadie las va a juzgar”, subraya.

El 2026 va a quedar en la línea cronológica de su vida como un antes y un después. El año en que cumplió 30 y dijo: “Vamos a hacer algo”. Y una cosa trajo la otra. Una nueva ciudad. Una amiga que sugirió buscar una colectiva. Un llamado a la Casa Revuelta. Un Encuentro provincial. Una ronda. Un Encuentro Plurinacional que espera con muchas ganas. Un movimiento que la llevó a estar en el lugar donde quería estar: acompañando y dejándose acompañar, aprendiendo con otras, poniendo el cuerpo y la escucha. Haciendo comunidad para seguir la fragua feminista.

El 39° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersex y no binaries se va a realizar en la ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026. 

Link de inscripción: linktr.ee/39encuentropluri.cba

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